Diálogo entre la duda y la pasión

«Los amantes» (1928), de René Magritte

—¡Qué hermosa se ve tu cara,

qué linda tu cara hermosa;

los oscuros vientos se alumbran

en las fronteras de tu sombra!

—¿Me amas?

—Tanto, que amor ya me falta.

—Pero ¿qué ves en mí?

—El manantial de la vida.

¿Qué más puedo pedir?

—Si te pudiera responder…

—¡Responde!

—¿Cuándo, dónde?

—Ahora y en mis entrañas de hombre.

—No sé ni puedo.

Me intimida mi razón oscura.

—¿Dudas?

—Dudo…

—¡Cómo desearía poseer tu corazón desnudo!

—Quizá cuando el firmamento

se ponga ribetes negros

te diré si te amo,

te diré si te quiero.

—Me quemará la impaciencia

en esa infinita espera,

y me desharé en cenizas

sufriendo tu ausencia.

—¿Si fuera tuya?

—Por ti arrancaría

los tiernos besos de la luna.

—¿Y si no lo fuera?

—Mi vida ahogaría

en los mares de la pena.

—Si fuera, si no fuera,

si soy, si he de ser,

por la senda de la duda

siempre me he de perder.

—En mis enamorados sueños

me dices lo que deseo saber.

—¿No te basta con ellos?

—Tras el sueño me desespero,

pues sé que al amanecer

solo será un fugaz recuerdo.

—Pasión, no me mires pasión,

que mis dudas dañan

tu dolido corazón.

—¡Ay duda, terrible duda,

el día que me digas

lo que hoy no me dices,

borraré mis desdichas

y las haré invisibles!

Poema incluido en el libro «El delirio de la palabra. Prosas y versos de juventud» (viveLibro, 2016)

Tardes de primavera

Palabra de escritor

Ilustración de Pilar Casellas
https://www.artelista.com/obra/2660901872658518-sauce-lloron.html

En las templadas tardes de primavera

dejaba que mi cuerpo reposase

bajo el palio sombrío del sauce

que lloraba lágrimas de plata.

Al compás cadencioso del ronroneo

que rezumaba su ramaje esmeralda

caía rendido en un sueño profundo

del que ansiaba no despertar jamás.

En él me erguía firme en la proa

de un bajel de velas onduladas

surcando mares bravíos

en busca de paraísos cercanos.

Al abrigo del calmo gemido del sauce

el sueño me encadenaba a otra vida,

en la que hallaba amor y sosiego

gritados a los cuatro vientos.

A la luz vespertina de la primavera

me arrobaba en los suaves brazos

de un murmullo liviano

que me susurraba libertad al oído.

Bajo la sombra del sauce llorón

que templaba mis tardes primaverales

hallaba una hermosa existencia

al otro lado de mi sueño insondable.

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Palabra de escritor

Dibujo de Eugenio Rivera

La alborada más hermosa

está en tu mirada,

que resucitó mi vida

cuando pude traspasarla.

Las noches más aciagas,

en mis ojos apagados,

que no se encendían

antes de conocerte.

Los días más bonitos

prenden de tus labios,

que incendiaron mi boca

cuando pude besarlos.

Los momentos más eternos

laten en el tiempo

que pude recuperar

cuando por fin te tuve.

Los segundos inertes,

en la maldita soledad

que me asediaba

antes de que me amaras.

Poema incluido en el libro ilustrado Reverso y anverso. Poemas de largo recorrido, que la editorial sevillana Libros Indie publicará a finales de año.

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Abstracción

«La montaña azul» (1908-1909), de Vasily Kandinsky

Formas mezcladas con formas.

Colores y trazos

tiñendo un lienzo virginal

de azules claros,

de pálidos verdes,

de amarillos dorados,

de rojizos llameantes.

Líneas sinuosas,

curvas dormidas en rectas infinitas,

cuadrados de tres lados y medio.

Reflejos y sombras disimuladas

ocultando un rostro de mujer

tratando de huir despacio

de una pincelada negra

que confunde sin confundir

la blancura de sus mejillas

con la intensa negrura

de una noche ausente

de estrellas y lunas.

Una ventana abierta al infinito

envuelta en espirales domadas

como caballos salvajes

relinchando en valles enrejados.

Quizá el artista olvidó dibujar pesadillas

con su corazón posado en sus manos

describiendo paraísos violetas

emergiendo de entre dunas desiertas.

El sentimiento rebasó al talento

en el instante de plasmar la vida,

la emoción desgarrada

que no siempre es bella.

Pintaba el alma, no la razón,

acompañada de soledad,

mientras un delicado silencio

trazaba imágenes en el aire

asomando la poética lucidez

del pintor que dibuja versos.

Paralelas y verticales,

cuadrados y rectas,

ondas de tonos alborotados,

la abstracción hecha arte,

resucitando de la nada

la sugerencia del todo.

Cielos tapiados de polvo,

soles de tardes nubladas,

memorias recobradas,

inmortalidad pereciendo.

Cuadro y hombre,

ensueño y hombre,

el universo entero

dibujado en óleos

de blanco inmaculado.

Carita de ángel

Palabra de escritor

Al rozar la medianoche

apareció como caído del cielo

aquella hermosa criaturita

de cuerpo rechoncho

y de corazón de oro.

En su carita de ángel

llevaba pintados

los rasgos de la mía,

la naricita achatada

y los labios encarnados.

Cómo se puede querer

tanto a alguien recién llegado

a quien nunca había visto,

sin balbucear palabras

que me dijeran algo.

Dudé de si era mío

o si venía prestado

pero se esfumaron las dudas

cuando me miró de frente

pidiendo un soplo de cariño.

Difícil era no darle mi alma

a aquel retoño de ojitos azules,

de piel transparente y rosada

que llegaba a mi vida

como una llamarada.

Imposible no prometerle

amor para siempre,

sintiendo sus manitas de seda

aferrarse suavemente a las mías

para nunca separarse de ellas.

A mi hijo Alejandro, en su feliz cumpleaños

Poema incluido en el libro «Reverso y anverso. Poemas de largo recorrido»…

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Entre tanto

Palabra de escritor

Ilustración: Alina Louka

Tiritan tus manos en el aire

y entre tus dedos

se escapan versos inquietos.

 

Tiemblan tus pupilas y se esconden

como si fuesen de humo,

como si fuesen de nube.

 

Bajo el brillo de tus ojos

suspira la noche y susurra

una balada de luces despiertas.

 

Entre tanto, yo te veo asomada

en balcones preñados de violetas.

Veo cómo te besan la quietud y la calma,

y luego te das media vuelta

en dirección al firmamento,

donde la soledad de mi locura

sueña con poseer tu infinita ternura,

y mi corazón en amarte

bajo tu tímido resplandor.

 

Poema incluido en «Del amor y otras locuras» (Seleer, 2021)

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Granada atardeciendo

Palabra de escritor

Puerta Real. Atardeciendo bajo la lluvia, acuarela de Geoffrey Wynne
http://geoffreywynne.blogspot.com/

No encontré la luz

que buscaba en Granada,

la luz dormida,

doliente y gélida del alba,

la luz de la muerte,

tan amarga y callada.

No hallé las sombras

ciegamente asomadas,

ni los negros ojos del tiempo

que tímidamente me miraban.

No vi la pasión oscura

sin sentido ni alma,

como una voz terrible

que no grita ni habla.

No pude adentrarme

en los vacíos inertes de Granada,

ni ver perdidos mi amor,

mi dulce miedo y mi esperanza.

Al atardecer, al filo mágico de la duda,

herido por sus ardientes espadas,

sentí crecer la vida

la larga huida de mis fantasmas,

la frontera que firme permanece

entre el todo y la nada.

Atardeciendo en tus brazos,

en tu recóndita impaciencia, Granada,

supe que tu cegadora luz

era incandescente y dorada.

Poema incluido en «Del amor y otras locuras»…

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Precipicio

Palabra de escritor

Imagen: Kalhh

Tantas y tantas veces

me asomé al precipicio,

que me cuesta entender

por qué no oteé el vacío.

Allí en las alturas,

en una cima sin cielo,

solo me cabía la voluntad

de perecer en el destierro.

Abandonado a mi suerte,

nadé a contracorriente,

alcé el vuelo sin destino alguno

a lomos de un viento gélido.

Suspendido en el tiempo,

sentí la fragilidad de la vida,

la fuerza que domaba

mi indomable espíritu.

En el árido solivianto

que a diario me atenazaba

no supe encontrarme de frente

con el coraje que me despertara.

Navegando a la deriva

en un océano que me arrastraba,

naufragué en los confines

de una isla infinita.

Perdí el sentido del espacio,

la dimensión del instante

y me acurruqué en mí mismo

buscando un consuelo estéril.

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