Granada, calle de Elvira

Puerta de Elvira (Granada), pintura de Julio Visconti (http://fpjuliovisconti.com)

De este a oeste,

frontera de presagios y miedos,

cruza los abismos inmortales del tiempo

la Granada dormida,

la Granada despierta.

Nacida para lo eterno,

bajo un arco de espuma roja,

aspira el viento de la vida,

se enfunda un manto de sombras

y camina tímida y despacio,

serpenteando silencios,

murmullos acristalados,

tentaciones hendidas

en un corazón vehemente y furtivo.

Granada, calle de Elvira,

próxima y lejana,

solitaria y perdida,

quién puso un verso en tu boca

y luego te besó enamorado,

mientras pasaba la noche

navegando de orilla en orilla

en su hermoso barco de penumbras.

Elvira, calle sin nombre,

nunca ciegan los ojos que te miran,

nunca tiemblan las manos que te acarician,

nunca, Elvira, cesan los pasos

que enloquecidos te recorren

hasta dejarte reposar a oscuras

en lo más inmenso de otro mundo,

donde ya no eres tú,

donde tu niebla se convierte

en azules palomas de agua.