Tiempo

Ilustración: Ernest Descals (https://ernestdescals.files.wordpress.com)

I

El tiempo detiene su péndulo

buscando su última palabra.

La lluvia juega a caer,

ritmo de gota incesante.

El cielo se viste de oscuridad,

final del trayecto,

alguna razón perdida

que se intenta recuperar.

Y un silencio profundo

agota las rendijas del alma,

todo el cansancio de un momento.

II

El tiempo apaga luces,

cruza una lágrima en su trayecto,

sin dejarse tocar una milésima de su cuerpo.

El tiempo sueña, y yo con él,

pero ama con un solo instante en la mano;

se pierde como un soplo de brisa

sin dejar rastro de su llanto.

El tiempo busca mañanas,

un punto en el infinito,

lejano, siempre inalcanzable.

El tiempo busca como busco yo

tu sombra en la noche,

el rumor de tus pasos,

que parece callar

cuando trato de seguirlos.

El tiempo intenta volar,

atravesando siglos en un minuto,

mientras yo juego a flotar sin más

en el eco perdido que lanzó tu voz

hace una eternidad,

hace una vida, hace nada.

III

El tiempo se envuelve en un vendaval

que arrastra cuanto encuentra a su paso

sin dejarse ver ni tocar.

El tiempo se tiñe de mil colores,

rojo intenso a veces,

azul, verde, gris o negro;

negro de locura sin despertar,

de delirio que nunca despertará.

El tiempo es querer y no querer,

ambición y desatino,

deseo y desesperanza,

Incertidumbre y destino,

tiempo de su tiempo.

Canción a solas

«Los amantes» (1928), de René Magritte (Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York)

Tú, tan solo tú, un anochecer suspirando y yo. Tú y yo, un espacio adormecido jugando entre ambos, el aire leyendo la despedida de la tarde. A solas tú y yo. Tímidamente a solas, entre paredes temblando como rosas de papel, tendidos nuestros corazones al pie de un rincón incendiado por una pasión llorando a solas. Sigue leyendo

El laberinto de la memoria

Estoy enredado en el laberinto de mis recuerdos. No sé de lugares ni de tiempos. No sé de espacios ni de horas, de minutos y segundos. No distingo el todo de la nada; tu nombre del mío, tu mirada de la mía, el perfil de tu rostro ni la silueta de tu cuerpo. No recuerdo el roce de tus labios ni la dulzura de tus manos agarradas a la mías, apretándolas fuertemente hasta nunca decir basta. No sé si estuviste o no, si fuiste realidad o solo una imagen trazada en el aire.

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Quise

 

Ilustración: Alina Louka. Galeria Wanda Willam

Quise decirte adiós sin poder.

Sin decirme nada te siento aún,

cercana, lejos,

inalcanzable, mía,

como vuelo que despega alto

dudando si volverá.

 

Quise olvidar tu pelo y tu mirada,

tus ojos de bruja indiferente,

de criatura amable

que habla de amor sin hablar.

 

Quise contarte mi vida,

mi vida a partir de ti,

mis sueños en ti y para ti.

 

Quise oírte y enmudecer,

como luz que apaga su claridad,

mientras su impulso

se mantiene vivo en la retina.

 

Quise imaginarte como yo quería,

y solo pude suspirar,

sentirme a tu lado

y desear por el resto del tiempo.