«Sonetos» de Fernando Adrián Zapata (I)

Soneto a mis cincuenta años en curso...
El trajinar de estos cincuenta años,
mi medio siglo, aún, cruzando a pie
obstáculos, caminos y peldaños,
me impulsa a obrar y a no perder la fe.

He visto amor, unión y ayuda mutua;
he hurgado entre hambre, odio y horror,
y he amado y he tumbado a desventuras
que restallaron al templar mi acción.

He concurrido a pesadillas y a ansias,
he atravesado crudas circunstancias
y, siempre, he empuñado mi Ideal.

Me queda liberarme, izar mis sueños,
mis forjas, mi fulgor y mis anhelos
a un porvenir de Unión, Justicia y Paz.


Trabajar, soñar y amar
Me urge, hoy, hallar un ser fraterno,
honesto y que se brinde, a pecho abierto;
le busco, en estos tiempos tan bravíos,
le busco, en la razón y en el instinto.

Me urge hallarle, aquí o en otros lares,
cruzando estos anhelos desbordantes;
volviendo o comenzando, aquí o allá,
en ida y vuelta, al cosmos, siempre y ya.

Me urge, incluso, hallarme en sus deseos;
en todos sus resplandecientes sueños,
tan prestos por su vuelo universal.

No es fácil, en un mundo tan injusto,
colmar la paz y unirse en libertad.
Le busco al trabajar, soñar y amar.


Soneto por la paz, en rebelión
Dos guerras imperiales en un mundo,
en un planeta pleno de esperanzas;
matanzas e intereses nauseabundos
quemaron sueños de la raza humana.

Masacre y contaminación plagaron
al hábitat y al alma de las gentes.
El odio y la violencia aun no cesaron;
nos queda, por la paz, ser insurgentes.

Nos queda combatir a la injusticia;
pujar contra miserias opresivas
que imponen hambre, muerte y destrucción.

Nos queda combatir a la codicia,
tumbar a dominantes egoístas;
nos queda, por la paz, alzar amor.

Fernando Adrián Zapata (Concordia, provincia de Entre Ríos, República Argentina, 19-9-1975), profesor de Lengua y Literatura, gremialista, artista y escritor.

Noches de noche oscura

En las noches de noche oscura
hay corazones en vela
robando besos transidos
que supuren sus heridas,
sueños abriéndose paso
entre humedales de niebla
para huir de la espesura
que los laceran por dentro.

En las noches de noche oscura
hay estrellas sin luna
y luna sin estrellas,
almas blandiendo penas
que no hallan salida
a las pesadillas nocturnas
que se cuelan de madrugada
en la hondura de sus entrañas.

En las noches de noche oscura
hay amores perdidos
que conducen a la locura,
pasiones encontradas
que no encuentran cordura,
diablos cojuelos
que vagan por tejados
huyendo de los infiernos.

En las noches de noche oscura
hay sollozos que no cesan,
lágrimas que empapan
los silencios estériles del aire,
rescoldos de pesares ardiendo
que el tiempo no apaga
y los recuerdos avivan
sin medida ni distancia.

En las noches de noche oscura
hay pecados que no se perdonan
escondidos a buen recaudo
bajo el quicio de la almohada,
íntimos secretos veniales
celosamente guardados
como un precioso tesoro
bajo siete llaves y un suspiro.

En las noches de noche oscura
hay emociones sin desenlace
que perduran en el tiempo,
relatos sin historia
que se fueron sin un adiós escueto
y ya no anidan en la memoria
de quienes las sufrieron
a golpes de martillo.

En las noches de noche oscura
hay insomnios en duermevela,
que se acomodan en su trono
pare reinar en su universo bruno
hasta el tibio clarear de la mañana,
cuando la vida se despereza
con bocanadas de luz que desmenuzan
versos de amargura sombría.

En las noches de noche oscura
hay ojos cegados de espanto
que ansían beberse la claridad
que emana del crepitar del alba,
espíritus indomables
que asoman a contraluz
al final de la hora nocturna
cuando la oscuridad escampa.

Poema incluido en Travesía sentimental (Cordel D’Prata, 2023)

«Un lagarto verde», de Nicolás Guillén

Por el Mar de las Antillas
(que también Caribe llaman)
batida por olas duras
y ornada de espumas blandas,
bajo el sol que la persigue
y el viento que la rechaza,
cantando a lágrima viva
navega Cuba en su mapa:
un largo lagarto verde,
con ojos de piedra y agua.

Alta corona de azúcar
le tejen agudas cañas;
no por coronada libre,
sí de su corona esclava;
reina del manto hacia fuera,
del manto adentro, vasalla,
triste como la más triste
navega Cuba en su mapa:
un largo lagarto verde,
con ojos de piedra y agua.

Junto a la orilla del mar,
tú que estás en fija guardia,
fíjate, guardián marino,
en las puntas de las lanzas
y en el trueno de las olas
y en el grito de las llamas
y en el lagarto despierto
sacar las uñas del mapa:
un largo lagarto verde,
con ojos de piedra y agua.

Tomado de La paloma de vuelo popular, en Obra poética 1920-1972 (Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1972).

Nicolás Guillén Batista (Camagüey, Cuba, 11-7-1902 – La Habana, Cuba, 16-7-1989), poeta, periodista y activista cubano

Carita de ángel

Para leer…

Al rozar la medianoche,
apareció como caída del cielo
aquella hermosa criaturita
de cuerpo rechoncho
y corazón de oro.

En su carita de ángel
llevaba pintados
los rasgos de la mía,
la naricita achatada
y los labios encarnados.

Cómo se puede querer
tanto a alguien recién llegado
a quien nunca había visto,
sin balbucear palabras
que me dijeran algo.

Dudé de si era mío
o venía prestado,
pero se esfumaron las dudas
cuando me miró de frente
pidiendo un soplo de cariño.

Difícil era no darle mi alma
a aquel retoño de ojitos azules,
de piel transparente y rosada
que llegaba a mi vida
como una llamarada.

Imposible no prometerle
amor para siempre,
sintiendo sus manitas de seda
aferrarse suavemente a las mías
para nunca separarse de ellas.

A mi hijo Alejandro, que el 6 de mayo celebra su cumpleaños

Para escuchar…

Poema incluido en el libro Reverso y anverso. Poemas de largo recorrido (Libros Indie, 2022).