Granada en un río

Puente Espinosa, Carrera del Darro (Granada), acuarela de Geoffrey Wynne
http://geoffreywynne.blogspot.com/2012/12/puente-espinosa-carrera-del-darro.html

Paseo verde,

triste paseo

llorando lágrimas

de amor y deseo.

Camino largo,

solitario camino,

a tu pies tiembla

el quebranto de un río.

Vereda de enamorados,

angosta vereda,

deja que te acunen

rumores heridos de pena.

Atajo nocturno,

sumiso atajo,

llevas el cálido aliento

que emerge del Darro.

Senda invisible,

entre velada senda,

siguiendo el impasible rastro

de la Granada que muere en la niebla.

Calle sin rumbo,

inaccesible calle,

eternos miran tus ojos

media luna teñida de sangre.

Paseo de los inmortales,

paseo de los tristes,

paseo de los sin destino,

paso de los que no existen.

Poema «Granada en un río» incluido en «Del amor y otras locuras» (Seleer, 2021) https://elretrovisorblog.wordpress.com/2021/07/27/del-amor-y-otras-locuras-ya-a-la-venta/

A ninguna parte

Una madre y su hijo, refugiados en cualquier sitio. Imagen: heblo (CC0)

Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión… Por la ventanilla, se podía ver volar en perfecto orden a aquella hermosa bandada de pájaros amarillos y turquesas. Batían sus alas con energía, como si se esforzaran por marcar una senda invisible por la que, al parecer, nuestro vuelo debía discurrir. En realidad, nadie de las decenas de personas que allí dentro permanecíamos hacinadas sabíamos exactamente adónde nos dirigíamos, qué fatal destino nos deparaba al final del viaje. Por el momento, de lo único que éramos conscientes era de la inquietante paradoja que nos acechaba, que había anestesiado nuestra voluntad y nuestros corazones. Cómo no sentirse inútilmente atrapados, amordazadas las palabras y las ideas, cada vez que observábamos aquel vuelo libre que nos acompañaba. Cómo no desahogarse en lágrimas tratando de entender por qué habíamos sido repatriados sin tan siquiera tener patria. Cómo no desvanecerse sintiendo que hubo un día en el que nos movió el ardiente deseo de encontrar una vida mejor, y ahora nos ahogaba la desesperanza.

A los repatriados de cualquier lugar y tiempo, que fueron condenados a volver al infierno

Sin ti


Ilustración: Alina Louka. Galeria Wanda Willam
http://www.haloart.pl/galeria-wanda-willam/obrazy-akryl/woman-74×70,78638.html

Aún me siento palidecer

cuando me miras,

como un huracán

envuelto en luces blancas.

Sé que la noche es tuya

y, sin embargo, trato fugazmente de apresarla

subido a los vientos cálidos de tu cuerpo.

Me dejo llevar en el fondo de tu espuma brava,

cuando a borbotones se desata

desde la entraña de ese pozo misterioso y negro

que en ti se agita y duerme.

Todavía amanezco en tu luz,

y muero en tu ausencia;

te digo que eres el alma de las cosas

y la esperanza que asciende por mis venas

como un arrullo encendido

acunando la locura que me hiere.

Sin ti no existe la espera ni el deseo;

ni las voces del alba ni los sueños

que en mí se enredan

bajo el palio oscuro

de la madrugada eterna.

Por ti lucho en el infierno,

en el fuego ardiente y crepuscular,

en el vértigo imparable de las horas,

en el laberinto de la razón y la duda.

Junto a ti descubro los enigmas del aire,

las fuerzas que me alientan

en el camino hacia la felicidad,

el silencio que calla

en el paraíso de tus labios.

Sin ti se desangraría

el tímido corazón que late temeroso

acurrucado en mi pecho.

Sin ti mi vida, enloquecida y muda,

sucumbiría presa del miedo

a no tenerte.

Poema incluido en el libro «Del amor y otras locuras» (Seleer, 2021)