
Para leer…
Sembrad con mis cenizas
tierras vívidas y fértiles.
Que florezcan recuerdos
que han de cosecharse
cuando asome la primavera
y tal vez me echéis de menos.
Verted mis cenizas al mar,
que la corriente se las lleve,
hasta que un rugido de olas
las traiga de nuevo a la orilla,
donde quizá las aguardéis
empapados de infinita nostalgia.
Lanzad mis cenizas al aire.
Que el viento las arrastre,
hasta que se encienda a noche
y prenda en la memoria dormida
instantes que no puedan apagarse
ni con un puñado de lágrimas.
Esparcid mi cenizas
por tierra, mar y aire.
dejad que caminen,
que naveguen y vuelen
por cada rincón del alma
que aún me ata a vosotros.
Para escuchar…
Poema incluido en el libro En la intimidad. Confesiones que el alma clama (Eris Ediciones, 2026)








