En nombre del padre (VI)

Margaret Hilda Thatcher & Alfred Roberts

Margaret Thatcher y su padre Alfred Roberts

A imagen y semejanza

Si hubiese que elaborar una relación de los personajes más influyentes del siglo XX, está claro que en ella no podría faltar Margaret Hilda Roberts; o sea, Margaret Thatcher, como fue popularmente conocida después de adoptar el apellido de su marido, Denis Thatcher, un rico y brillante empresario británico con el que contrajo matrimonio en diciembre de 1951. Sigue leyendo

Me enamoro

Ilustración: Kalhh

Me enamoro del aire,

del viento que agita mis sueños,

de un espacio de cielos abiertos,

de una noche de fuego ardiendo,

de una mujer revolviéndose

como un mar de confusión.

 

Me enamoro del tiempo

que el tiempo no alcanza,

de trigales sembrados de rosas,

de horizontes que no llego a ver,

de una mujer distante

habitando el vacío.

 

Me enamoro de un quejido,

de la voz del silencio,

del orgullo del destino,

de la quebrada de la vida,

de una mujer de fuego

que abrasa mis sentimientos.

 

Me enamoro de la ansiedad,

de un clarear de ojos cerrados,

de una farsa simulando ser verdad,

de una duda inocente,

de una mujer amiga,

amante ajena.

 

Me enamoro de un instante,

de un instante me apasiono,

de un vano querer,

de un camino intrigante,

de una mujer que sufre,

que lamenta por otro ser.

 

Me enamoro de la espera,

de una senda sin retorno,

de un susurro al corazón,

de una puerta entreabierta,

de una mujer oculta

que no acierto a descubrir.

 

Me enamoro de una sombra,

de un sollozo escondido,

de un perfil impenetrable,

de un encuentro perdido,

de una mujer jugando a ser tuya,

para acabar siendo nada.

 

Diálogo entre la hija y la madre

Palabra de escritor

Ilustración extraída del blog «Mi pequeño gran mundo» http://simplementemipequenogranmundo.blogspot.com

Siento aproximarse la noche

envuelta entre quejidos y sombras.

No temas, mi vida,

que no he de abandonarte

ni despierta ni dormida.

Tendrás que arrullarme

con tu voz de terciopelo

para que despacio me adentre

en la quietud del sueño.

Cuando llegue la hora señalada,

te susurraré al oído

una dulce y enamorada nana.

¿Y si el frío

de mi corazón se apodera?

Le diré al dios de los cielos

que envíe el fuego de una estrella.

¿Y si la oscuridad

prende el miedo en mi cuerpo?

Encenderé los luceros que habitan

en las entrañas del firmamento.

En tu regazo, madre,

los sueños se he me harán eternos.

Y si así no fuera,

acosaría a la noche

hasta dar con ellos.

Ahora sé que a tu lado

se acallarán mis temores.

Deja que te mire,

deja que te adore,

deja, mi…

Ver la entrada original 89 palabras más

La cuenta atrás

Palabra de escritor

Foto: Pxhere

Diez, nueve…

Siento que ha empezado

la cuenta atrás,

pero no sé cómo parar el tiempo.

No sé si podré

adueñarme de él

o si ya no me pertenece.

Ocho, siete…

Siento que se me escurre

entre los dedos de las manos,

que fluye por las venas

de mi cuerpo

sin que pueda

atraparlo de nuevo.

Seis, cinco…

Cuando miro hacia atrás,

veo todo mi mundo

desvaneciéndose en

un horizonte infinito

sin límites ni distancias

que no acierto a reconocer con claridad.

Cuatro, tres…

Cuando miro hacia delante,

me ciega una pared tapiada de espanto

que silencia mi voz,

mi corazón y mi mirada,

enredándome en un laberinto oscuro

que solo conduce al vacío.

Dos, uno…

Ahora que la cuenta atrás

parece acelerarse

de manera inexorable,

ya no entiendo de horas,

de minutos ni segundos,

de instantes ni pausas.

Ahora que el tiempo

se va lentamente deteniendo,

no…

Ver la entrada original 25 palabras más

En nombre del padre (V)

Aleida Guevara & Ernesto «Che» Guevara

Foto: Fundación UMMEP

Amor en la ausencia

Aleida Guevara es una pediatra cubano-argentina a la que su nombre la delata enseguida. Si se apellidara de otro modo, es más que probable que solo supieran quién es las personas de su entorno, o sea, sus familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo. Sin embargo, el apellido «Guevara» hace que de inmediato se la relacione con Ernesto «Che» Guevara, uno de los personajes más emblemáticos del siglo XX, conocido sobre todo por su activa participación en la Revolución cubana, lo que inevitablemente hace que su figura despierte grandes pasiones a favor y en contra. Sigue leyendo

Granada la roja

Yo sé que tienes el cuerpo

tendido bajo la nieve,

la mirada erguida,

los pechos ardientes.

Yo sé que tu pelo verde

se enreda entre vagas sombras,

mientras un fino hilo de agua

recorre tu cuerpo a solas.

Yo sé cómo emerges en la bruma,

izada en un barco de piedra,

surcando el alma de las horas

cuando tu torre de la vela se despliega.

Ya sé que tu boca brama

un grito de espuma roja,

como si te abrieras las venas

con alfileres de nácar.

Ya sé, luz de tinieblas,

cómo el brillo de tus huellas

asustado resplandece

cuando el sueño amargo te desvela.

PD

«La Alhambra y Sierra Nevada», el precioso cuadro que ilustra este poema, es de la pintora británica afincada en España Margaret Merry, cuyos dibujos de Granada pueden verse en su magnífico blog https://paintingsofgranada.wordpress.com

En nombre del padre (IV)

Wolfgang Amadeus Mozart & Leopold Mozart

Ilustración: Leopold Mozart, Wolfgang y Maria Anna (1763), de Louis de Carmontelle

«Mon très cher pére»

Salzburgo, a comienzos de 1760. En esta preciosa localidad austríaca, un niño de apenas cinco años que atiende al nombre de Wolfgang Amadeus Mozart no solo demuestra ser un excelente violinista y, sobre todo, un virtuoso tocando instrumentos de teclado, como el clavicordio, sino que a esa temprana edad ya había compuesto 22 piezas de gran mérito, algunas de las cuales aún se siguen interpretando hoy día. Sigue leyendo

Entre tanto

Ilustración: Alina Louka

Tiritan tus manos en el aire

y entre tus dedos

se escapan versos inquietos.

 

Tiemblan tus pupilas y se esconden

como si fuesen de humo,

como si fuesen de nube.

 

Bajo el brillo de tus ojos

suspira la noche y susurra

una balada de luces despiertas.

 

Entre tanto, yo te veo asomada

en balcones preñados de violetas.

Veo cómo te besan la quietud y la calma,

y luego te das media vuelta

en dirección al firmamento,

donde la soledad de mi locura

sueña con poseer tu infinita ternura,

y mi corazón en amarte

bajo tu tímido resplandor.

Decir

Hay palabras sin sentido;

decir amor, decir destino

y no poderse contener,

como si un alud de pasiones

te asfixiara el corazón.

Decir vida ya eres mía,

decir ansia de libertad

y estremecerse tan hondamente,

que el alma parece haber huido

en busca del más allá.

Decir luz, decir esperanza,

o silenciar un vacío de sonidos

diciendo universo infinito

por qué no me quieres escuchar.

Decir firmamento cósmico y circular,

quién te puso nombre y te engendró

ahogado en tanta oscuridad,

quién te hizo símbolo del deseo

y tras un eco de miedos te ocultó.

Decir inmensidad, decir locura,

bajo tu ardor me siento palpitar

y hasta el alma se me solivianta

de tanto amar.

Decir busco el último final,

para respirar el aroma irrespirable;

busco tu silueta fundida en un ciclón,

busco la razón y el sentido

de tanta palabra dudando

si esconderse en el silencio

o conquistar un espacio de voces ardientes.