La llegada de Sara

Nos habían dado día y hora, como el que reserva una mesa en un restaurante, de modo que el «efecto sorpresa» se había perdido por completo: nada de roturas de agua, nada de sobresaltos nocturnos, nada de preparativos improvisados, nada de volantes sin sellar, nada de contracciones incontrolables… Aun así, las fechas previas al «día H» las vivimos con la lógica inquietud y, al mismo tiempo, con el deseo de que todo acabara cuanto antes. Al fin y al cabo, el embarazo se había hecho interminable, con demasiadas complicaciones desde el principio que parecían no fueran a resolverse nunca.

Granada, calle de Elvira

Palabra de escritor

Puerta de Elvira (Granada), pintura de Julio Visconti (http://fpjuliovisconti.com)

De este a oeste,

frontera de presagios y miedos,

cruza los abismos inmortales del tiempo

la Granada dormida,

la Granada despierta.

Nacida para lo eterno,

bajo un arco de espuma roja,

aspira el viento de la vida,

se enfunda un manto de sombras

y camina tímida y despacio,

serpenteando silencios,

murmullos acristalados,

tentaciones hendidas

en un corazón vehemente y furtivo.

Granada, calle de Elvira,

próxima y lejana,

solitaria y perdida,

quién puso un verso en tu boca

y luego te besó enamorado,

mientras pasaba la noche

navegando de orilla en orilla

en su hermoso barco de penumbras.

Elvira, calle sin nombre,

nunca ciegan los ojos que te miran,

nunca tiemblan las manos que te acarician,

nunca, Elvira, cesan los pasos

que enloquecidos te recorren

hasta dejarte reposar a oscuras

en lo más inmenso de otro mundo,

donde ya no eres tú,

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Desconocidos poetas

Palabra de escritor

Foto: twin1961 (Pixabay)

Los desconocidos poetas son como la cara oculta de la luna: se saben que existen pero nadie logra verlos. Se les ha condenado despiadadamente a vivir de espaldas a la luz de las miradas. Permanecen atrincherados en la ocultación y en la sombra, en la desidia ajena y en la penumbra, pero también en la desnuda pasión por desentrañar hasta la más mínima definición de la vida.

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Sin ti

Palabra de escritor

Ilustración: Alina Louka. Galeria Wanda Willam
http://www.haloart.pl/galeria-wanda-willam/obrazy-akryl/woman-74×70,78638.html

Aún me siento palidecer

cuando me miras,

como un huracán

envuelto en luces blancas.

Sé que la noche es tuya

y, sin embargo, trato fugazmente de apresarla

subido a los vientos cálidos de tu cuerpo.

Me dejo llevar en el fondo de tu espuma brava,

cuando a borbotones se desata

desde la entraña de ese pozo misterioso y negro

que en ti se agita y duerme.

Todavía amanezco en tu luz,

y muero en tu ausencia;

te digo que eres el alma de las cosas

y la esperanza que asciende por mis venas

como un arrullo encendido

acunando la locura que me hiere.

Sin ti no existe la espera ni el deseo;

ni las voces del alba ni los sueños

que en mí se enredan

bajo el palio oscuro

de la madrugada eterna.

Por ti lucho en el infierno,

en el fuego ardiente…

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Tiempo de silencio

Se me fue el tiempo. Ni siquiera me despedí de él. Antes de que pudiera darme cuenta, ya se había ido sin decir una sola palabra. Es posible que en ese momento estuviera distraído o quizá mi mente anduviese perdida en la nada, pero su marcha me pilló a traición, con el paso cambiado y el corazón a punto de dejar de latir.

Todo

Palabra de escritor

Ilustración: Gaelle Marcel

Beber la luna

que tiembla en tu vientre,

la desnuda noche

que en ti se estremece.

Aclarar las sombras

con la estrella de tus aguas,

y morir en el llanto

que gritan tus lágrimas.

Soñar el sueño de tu sueño,

y besar un alba

creciendo en tus labios

como un suspiro en llamas.

Sentir las rosas

que inundan tu cuerpo,

las calladas olas

que desatan tus vientos.

Acariciar el vértigo

de tu mirada furtiva,

y aspirar el aliento

que desprende tu vida.

A Isabel

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Oda a la soledad

Palabra de escritor

Se deshizo entre mis dedos lo único que me quedaba. Mis manos se quedaron vacías, como mi corazón y mi alieno. Desde que te fuiste, de repente, sin tiempo para despedirte, no tengo nada, no siento nada, no quiero nada. Mi boca se secó y mi voz solo pronuncia palabras mudas, que no dicen ni callan.

Sé que no quisiste irte, ni yo que te fueras. Sé que no fuiste tú quien decidió abandonarme, ni yo quien te animó a que lo hicieras. Por eso, quizá debimos irnos juntos. Todo menos soportar esta inmensa soledad que tanto me duele, que tanto me pesa y tanto me hiere. Si no estás tú, no tengo a nadie. Solo sombras y silencios a mi alrededor que me envuelven en el doloroso vértigo de tu ausencia.

Cuando cerraste los ojos para siempre, me prometí a mí misma seguir viviendo, intentar sobrevivir sin dejar de…

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Cómo duele

Ilustración: bubulina65

Cómo duele,

segundo insensato,

la inoportuna cadencia

del tiempo pasado.

 

Ella es un grito

de fuego ardiendo.

En cambio a mí

me invade el silencio.

 

Ella es la reina

del universo;

yo apenas si domino

mis sentimientos.

 

Cómo duele,

noche helada,

la ciega oscuridad

que cuelga del cielo.

 

Ella es un argumento,

una leyenda rosa;

yo no llego a palabra

ni tan siquiera a verso.

 

Ella tiene un mar en su pecho

y en sus manos el firmamento.

En cambio yo, no sé cómo es la vida

que me tiembla por dentro.

 

Cómo duele,

amada mía,

la triste mirada

que tus ojos me envían.

 

Ella es una espiga

preñada de sol;

yo apenas un desierto

sediento de besos.

 

Ella funde

estrellas en sus labios,

mientras yo temo

el arrebato del fuego.

 

Cómo duele,

sueño lejano,

sentirse morir

enredado en tus brazos.

 

Ella peina

una mañana en sus cabellos.

Mis ojos se nublan

de tinieblas sufriendo.

 

Ella es una amapola

volando en el viento;

yo una espina

hendida en la tierra.

 

Cómo duele,

imposible libertad,

sentirte llorar

cada aurora temprana.

 

Ella es un espejo

en una laguna apasionada.

Yo una pasión

reflejándose en su mirada.

 

A ella le sobra la vida.

A mí me falta la muerte.

Canción dormida de cuna

Ay cielo, cielito, cielo,

cómo titilan en la noche

esos ojitos azules

que brillan como luceros.

 

Ay cielo, cielito, cielo,

deja que te acune

hasta dejarte dormido

en una nube de sueño.

 

Ay cielo, cielito, cielo,

cuánta dulzura exhala

el sedoso tacto

de tu piel de terciopelo.

 

Ay cielo, cielito, cielo,

entre susurros de arrullo,

entre suspiros de cariño

te mezo en mi pecho.

 

Ay nana, nanita, nana,

canción dormida de cuna

musitada en silencio

hasta despuntar el alba.

 

Ay nene, netito, nene,

de tu boquita de ángel

bostezan azucenas rosas

y pajaricos celestes.

 

Ay nene, nenito, nene,

deja que caliente

tus manitas de algodón

blancas como la nieve.

 

Ay nene, nenito, nene,

esos hoyuelos tuyos

me los comeré a besos

cuando menos te lo esperes.

 

Ay nene, nenito, nene,

de tu vida bebe la mía,

de todo tú mi alma

respira y siente.

 

Ay nana, nanita, nana,

canción dormida de cuna

musitada sin palabras

hasta clarear la mañana.