Precipicio

Imagen: Kalhh

Tantas y tantas veces

me asomé al precipicio,

que me cuesta entender

por qué no oteé el vacío.

Allí en las alturas,

en una cima sin cielo,

solo me cabía la voluntad

de perecer en el destierro.

Abandonado a mi suerte,

nadé a contracorriente,

alcé el vuelo sin destino alguno

a lomos de un viento gélido.

Suspendido en el tiempo,

sentí la fragilidad de la vida,

la fuerza que domaba

mi indomable espíritu.

En el árido solivianto

que a diario me atenazaba

no supe encontrarme de frente

con el coraje que me despertara.

Navegando a la deriva

en un océano que me arrastraba,

naufragué en los confines

de una isla infinita.

Perdí el sentido del espacio,

la dimensión del instante

y me acurruqué en mí mismo

buscando un consuelo estéril.

Perdón

Ilustración: Marcecalvillo

Perdóname…

por haberte amado tanto,

por haber clavado mis besos

en el silencio de tus labios.

Perdóname…

por creer que nada tenía sentido

sin escuchar los latidos de tu vida

deshojándose a mi lado.

Perdóname…

por haber escapado del infierno

para adormecerme cada noche

en las dulces entrañas de tu paraíso.

Perdóname…

por haberme bebido tus lágrimas

hasta saciar la sed

que en tu ausencia me ahogaba.

Perdóname…

por haberte palpado indeciso

hasta descifrar tu cuerpo

con mis temblorosas manos.

Perdóname…

por haberte buscado sin tregua

para refugiarme exhausto

en el sosiego de tu aliento.

Perdóname…

por buscarte desesperado

en la oscura ceguera de mi alma

hasta hallar la luz de tu mirada.

Perdóname…

por no haberte dicho te amo,

a cada segundo, a cada instante,

como si no existiera el resto del tiempo.

Poema incluido en el libro «Del amor y otras locuras» (Seleer, 2021), en prensa

https://elretrovisorblog.wordpress.com/2021/06/22/ultima-hora-del-amor-y-otras-locuras-pronto-en-libertad-condicional/

Canción a solas

Palabra de escritor

«Los amantes» (1928), de René Magritte (Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York)

Tú, tan solo tú, un anochecer suspirando y yo. Tú y yo, un espacio adormecido jugando entre ambos, el aire leyendo la despedida de la tarde. A solas tú y yo. Tímidamente a solas, entre paredes temblando como rosas de papel, tendidos nuestros corazones al pie de un rincón incendiado por una pasión llorando a solas.

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Aquel maldito escalón

Tropecé con aquel maldito escalón justo al tratar de subir al autobús. No fue nada, solo una caída tonta. Me levanté sin más y logré entrar en él, pero ya no estaba. ¡No me lo podía creer! Juraría que apenas unos segundos antes la había visto sentada junto a la ventanilla. Hacía diez años que no sabía nada de ella, pero era imposible no reconocerla, no oler su delicada presencia aunque fuera de lejos.

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Canción sentimental

Foto: Kalhh

Si no me hablas, te hablo. Con una sola mirada te digo mi mundo, mi pasión y mis sueños. En un solo gesto te brindo silencio, la palabra que no llega y un eco de amor que sin decir nada lo expresa todo. Con una sola mano cuento hasta cinco, hasta cinco caminos que he de recorrer para llegar a este lugar y beberme el amargo milagro de encontrarme enfrente tuya diciendo solo tuya, nunca mía. Con una sola duda te muestro mi recuerdo, imborrable y sentido que, aun sin dejarse rozar, vuelve a penetrar en el sendero de emociones que no atiende a razones ni huidas.