Me enamoro

Ilustración: Kalhh

Me enamoro del aire,

del viento que agita mis sueños,

de un espacio de cielos abiertos,

de una noche de fuego ardiendo,

de una mujer revolviéndose

como un mar de confusión.

 

Me enamoro del tiempo

que el tiempo no alcanza,

de trigales sembrados de rosas,

de horizontes que no llego a ver,

de una mujer distante

habitando el vacío.

 

Me enamoro de un quejido,

de la voz del silencio,

del orgullo del destino,

de la quebrada de la vida,

de una mujer de fuego

que abrasa mis sentimientos.

 

Me enamoro de la ansiedad,

de un clarear de ojos cerrados,

de una farsa simulando ser verdad,

de una duda inocente,

de una mujer amiga,

amante ajena.

 

Me enamoro de un instante,

de un instante me apasiono,

de un vano querer,

de un camino intrigante,

de una mujer que sufre,

que lamenta por otro ser.

 

Me enamoro de la espera,

de una senda sin retorno,

de un susurro al corazón,

de una puerta entreabierta,

de una mujer oculta

que no acierto a descubrir.

 

Me enamoro de una sombra,

de un sollozo escondido,

de un perfil impenetrable,

de un encuentro perdido,

de una mujer jugando a ser tuya,

para acabar siendo nada.

 

Diálogo entre la hija y la madre

Palabra de escritor

Ilustración extraída del blog «Mi pequeño gran mundo» http://simplementemipequenogranmundo.blogspot.com

Siento aproximarse la noche

envuelta entre quejidos y sombras.

No temas, mi vida,

que no he de abandonarte

ni despierta ni dormida.

Tendrás que arrullarme

con tu voz de terciopelo

para que despacio me adentre

en la quietud del sueño.

Cuando llegue la hora señalada,

te susurraré al oído

una dulce y enamorada nana.

¿Y si el frío

de mi corazón se apodera?

Le diré al dios de los cielos

que envíe el fuego de una estrella.

¿Y si la oscuridad

prende el miedo en mi cuerpo?

Encenderé los luceros que habitan

en las entrañas del firmamento.

En tu regazo, madre,

los sueños se he me harán eternos.

Y si así no fuera,

acosaría a la noche

hasta dar con ellos.

Ahora sé que a tu lado

se acallarán mis temores.

Deja que te mire,

deja que te adore,

deja, mi…

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La cuenta atrás

Palabra de escritor

Foto: Pxhere

Diez, nueve…

Siento que ha empezado

la cuenta atrás,

pero no sé cómo parar el tiempo.

No sé si podré

adueñarme de él

o si ya no me pertenece.

Ocho, siete…

Siento que se me escurre

entre los dedos de las manos,

que fluye por las venas

de mi cuerpo

sin que pueda

atraparlo de nuevo.

Seis, cinco…

Cuando miro hacia atrás,

veo todo mi mundo

desvaneciéndose en

un horizonte infinito

sin límites ni distancias

que no acierto a reconocer con claridad.

Cuatro, tres…

Cuando miro hacia delante,

me ciega una pared tapiada de espanto

que silencia mi voz,

mi corazón y mi mirada,

enredándome en un laberinto oscuro

que solo conduce al vacío.

Dos, uno…

Ahora que la cuenta atrás

parece acelerarse

de manera inexorable,

ya no entiendo de horas,

de minutos ni segundos,

de instantes ni pausas.

Ahora que el tiempo

se va lentamente deteniendo,

no…

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En nombre del padre (V)

Aleida Guevara & Ernesto «Che» Guevara

Foto: Fundación UMMEP

Amor en la ausencia

Aleida Guevara es una pediatra cubano-argentina a la que su nombre la delata enseguida. Si se apellidara de otro modo, es más que probable que solo supieran quién es las personas de su entorno, o sea, sus familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo. Sin embargo, el apellido «Guevara» hace que de inmediato se la relacione con Ernesto «Che» Guevara, uno de los personajes más emblemáticos del siglo XX, conocido sobre todo por su activa participación en la Revolución cubana, lo que inevitablemente hace que su figura despierte grandes pasiones a favor y en contra. Sigue leyendo