Balada de amor intenso

Una vereda sin rumbo ni sentido, 
amor ciego y desbocado, 
amanecer de mañana intensa. 
Reflejos de luz que desnudan su alma 
en cada bocanada de aire 
y brillan con pasión infinita, 
dibujando el cálido resplandor 
de un cielo teñido de flores 
anaranjadas y verdes, 
deshojándose en la nada
como pétalos de escarcha.

La fuente y el grillo entonan 
su canto juguetón de agua y aviso. 
El rostro frío y siete miradas 
tratan de hablar sin saliva ni lengua. 
Hubiera dado el mundo, 
el cielo y un pozo claro, 
la historia del hombre, 
la estrella y el horizonte 
por saber si aquel cuerpo 
de perfil ardiente, 
de mirada oscura, 
sentía como yo siento, 
amaba como yo amo…

Sin ti

Ilustración: Alina Louka. Galeria Wanda Willam
Aún me siento palidecer
cuando me miras,
como un huracán 
envuelto en luces blancas.

Sé que la noche es tuya
y sin embargo trato fugazmente de apresarla
subido a los vientos cálidos de tu cuerpo.

Me dejo llevar en el fondo de tu espuma brava,
cuando a borbotones se desata 
desde la entraña de ese pozo misterioso y negro
que en ti se agita y duerme.

Todavía amanezco en tu luz,
y muero en tu ausencia.
Te digo que eres el alma de las cosas
y la esperanza que asciende por mis venas
como un arrullo encendido
acunando la locura que me hiere.

Sin ti no existe la espera ni el deseo;
ni las voces del alba ni los sueños
que en mí se enredan
bajo el palio oscuro
de la madrugada eterna.

Por ti lucho en el infierno,
en el fuego ardiente y crepuscular,
en el vértigo imparable de las horas,
en el laberinto de la razón y la duda.


Junto a ti descubro los enigmas del aire,
las fuerzas que me alientan
en el camino hacia la felicidad,
el silencio que calla
en el paraíso de tus labios.

Sin ti se desangraría 
el tímido corazón que late temeroso
acurrucado en mi pecho.

Sin ti mi vida, enloquecida y muda,
sucumbiría presa del miedo
a no tenerte.