«Lágrimas de un pueblo herido», de Fatma Galia

Lágrimas, lágrimas,
lágrimas de un pueblo herido 
por caravanas de tanques y cañones 
que sembraron un bosque de bombas y muertes.
Gritos de senderos ensangrentados, 
mujeres aterradas y sin ayer,
mezquitas derrumbas por peregrinos sin piedad.
Lágrimas de un pueblo herido 
por pajares de fuego y balas de veneno.
Palomas mensajeras de paz que vuelan
sobre el desierto deprimidas y sin silbido
en duelo al mártir caído.
Llantos de niños huérfanos 
y madres viudas que perdieron al ser querido.
Lágrimas de un pueblo herido 
derramadas en tierras extrañas.
Almas inocentes sufridas por el destierro y la guerra del olvido.
Héroes, héroes invictos que sólo su voluntad 
y esperanza han sobrevivido.
Lágrimas, lágrimas,
lágrimas de un pueblo herido.


Fatma Galia M. Salem, periodista, escritora y poetisa saharaui. Una luchadora por la dignidad de las mujeres. Su lema: «Si un pueblo quiere existir no puede prescindir de las mujeres. ¡Juntas podemos!».

«Ha venido la primavera con su olor a Nicaragua», de Ernesto Cardenal

Ha venido la primavera con su olor a Nicaragua:
un olor a tierra recién llovida, y un olor a calor,
a flores, a raíces desenterradas, y a hojas mojadas
(y he oído el mugido de un ganado lejano…).
¿O es el olor del amor? Pero ese amor no es el tuyo.
Y amor a la patria fue el del dictador: el dictador
gordo, con su traje de sport y su sombrero tejano,
en el lujoso yate por los paisajes de tus sueños:
él fue el que amó la tierra y la robó y la poseyó.
Y en su tierra amada está ahora el dictador embalsamado
mientras que a ti el Amor te ha llevado al destierro.

Ernesto Cardenal (Granada [Nicaragua], 20-1-1920 – Managua [Nicaragua], 1-3-2020)

Te espero en la Feria del Libro de Vallecas

Conviene aclarar que el que firma ejemplares es el de la foto; o sea, un servidor. El del dibujo que anda curioseando es un tal Salvador, al que la Feria quiere homenajear, pero que no sé qué «pinta» ahí.

¡Con él llegó el escándalo! Bueno, en realidad con mi libro debajo del brazo, Urgencias (Libros Indie, 2023), la crónica de un amor anunciado en una España de provincias aún en blanco y negro. Una sencilla historia sentimental, para aliviar emociones a flor de piel.

«A Diego Rivera», de Frida Kahlo

Frida Kahlo *gelatin silver print *Oct. 16 / 1932
Nada comparable a tus manos,
ni nada igual al oro-verde de tus ojos.
Mi cuerpo se llena de ti por días y días.

Eres el espejo de la noche.
La luz violeta del relámpago.
La humedad de la Tierra.
El hueco de tus axilas es mi refugio.

Toda mi alegría es sentir
brotar la vida de tu fuente-flor
que la mía guarda para llenar
todos los caminos de mis nervios que son los tuyos,
tus ojos, espadas verdes dentro de mi carne,
ondas entre nuestras manos.
Solo tú en el espacio lleno de sonidos.

En la sombra y en la luz;
tú te llamarás auxocromo, el que capta el color.
Yo cromóforo, la que da el color.

Tú eres todas las combinaciones de números. La vida.

Mi deseo es entender la línea, la forma, el movimiento.
Tú llenas y yo recibo.

Tu palabra recorre todo el espacio y llega
a mis células que son mis astros y va
a las tuyas que son mi luz.

Extracto de una de la cartas enviadas por Frida Kahlo a su marido y también pintor Diego Rivera

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón (Coyoacán, Ciudad de México (6-7-1907 - 13-7-1954)

Hiba Kamal Abu Nada, último poema

La noche es oscura, 
excepto por el brillo de los misiles;
silenciosa,
excepto por el sonido del bombardeo;
aterradora,
excepto por la promesa tranquilizadora de la oración;
negra, excepto por la luz de los mártires.
Buenas noches.

Hiba Kamal Abu Nada (La Meca, 24-6-1991 – Jan Yunis, Franja de Gaza, 20-10-2023), poeta y novelista gazatí, murió durante el bombardeo israelí contra la ciudad de Jan Yunis, en Gaza. Este es el último poema que escribió, aunque, un día antes de su muerte, también dejó escrito: «Si morimos, sepan que estamos satisfechos y firmes, y digan al mundo, en nuestro nombre, que somos personas justas, del lado de la verdad». 

Todo

Beber la luna
que tiembla en tu vientre,
la desnuda noche
que en ti se estremece.

Aclarar las sombras
con la estrella de tus aguas,
y morir en el llanto
que gritan tus lágrimas.

Soñar el sueño de tu sueño,
y besar un alba
creciendo en tus labios
como un suspiro en llamas.

Sentir las rosas
que inundan tu cuerpo,
las calladas olas
que desatan tus vientos.

Acariciar el vértigo
de tu mirada furtiva,
y aspirar el aliento
que desprende tu vida.

Poema incluido en el libro Del amor y otras locuras (Seleer, 2021)