La cuenta atrás

Diez, nueve…
Siento que ha empezado
la cuenta atrás,
pero no sé cómo parar el tiempo.
No sé si podré
adueñarme de él
o si ya no me pertenece.

Ocho, siete…
Siento que se me escurre
entre los dedos de las manos,
que fluye por las venas
de mi cuerpo
sin que pueda
atraparlo de nuevo.

Seis, cinco…
Cuando miro hacia atrás,
veo todo mi mundo
desvaneciéndose en
un horizonte infinito
sin límites ni distancias
que no acierto a reconocer con claridad.

Cuatro, tres…
Cuando miro hacia delante,
me ciega una pared tapiada de espanto
que silencia mi voz,
mi corazón y mi mirada,
enredándome en un laberinto oscuro
que solo conduce al vacío.

Dos, uno…
Ahora que la cuenta atrás
parece acelerarse
de manera inexorable,
ya no entiendo de horas,
de minutos ni segundos,
de pausas ni instantes.

Ahora que el tiempo
se va lentamente deteniendo,
no sé si existe el paraíso o el infierno,
el todo o la nada.
Solo sé cuánto dura la vida,
pero desconozco cuánto dura la muerte.

Poema incluido en mi libro Del amor y otras locuras (Seleer, 2022)

«Hija del viento», de Alejandra Pizarnik

Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencias,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.
Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que solo se halla a sí misma
porque no hay nadie.
Tú lloras debajo del llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.
Pero hace tanta soledad,
que las palabras se suicidan


De «Las aventuras perdidas» (1958), en Alejandra Pizarnik. Poesía completa (Lumen, 2000)

Alejandra Pizarnik (Avellaneda, 2-4-1936 – Buenos Aires, 25-9-1972), poeta, ensayista y traductora argentina

«Diario de un adolescente en prácticas»: Las claves del libro

Sinopsis: El anónimo protagonista de esta miniserie de ficción, que en su día consideró que eso de escribir un diario no iba con él, que solo era cosa de chicas, de pronto siente la urgente necesidad de recordar cómo fue buen parte de su adolescencia, en cierto modo para poder explicarse a sí mismo quién es él ahora y qué narices pinta en este mundo.

Género: Diario de un adolescente en prácticas es, en apariencia, un libro de relatos independientes, pero todos ellos están entrelazados de tal manera, que acaban adquiriendo la forma de novela.

Miniserie de ficción: El libro está estructurado como una miniserie de ficción literaria, que bien podría ser también televisiva, así que los capítulos adquieren la condición de episodios.

Narración en primera persona: Todo el libro está narrado en primera persona, dado que, como se explica en la sinopsis, es como el diario nunca escrito de un personaje anónimo que intenta recordar cómo fue aquel esencial periodo de su vida, algo que seguramente le permitirá explicar quién es él ahora y por qué su historia personal transcurrió de la forma que lo hizo.

Anonimato: El protagonista del libro, en efecto, es anónimo. Es decir, nunca revela su identidad. Y eso por dos razones. La primera, porque considera que todo lo que cuenta en cada episodio es solo para alimentar sus propios recuerdos, de modo que cree que es únicamente de ámbito personal y, por tanto, irrelevante para los demás. Y la segunda, porque permite que cada lector que se identifique con lo que se narra en él le ponga nombre y rostro, incluyendo, por supuesto, los suyos propios.

Secuela: Diario de un adolescente en prácticas es, en buena medida, la secuela de mi anterior novela, Aquellas maravillosas vacaciones, en la que igualmente su protagonista emprende un viaje emocional a través de sus recuerdos desde la memoria selectiva de un incipiente adolescente como él.

Primera temporada: El libro, además de Basado en hechos reales, lleva el subtítulo de Primera temporada, porque es la primera entrega de una serie que ya estoy completando con Diario de un joven en pañales, un libro estructurado de la misma manera y con continuas referencias a este relato personal sobre la adolescencia.

Tono narrativo: Aunque todas y cada unas de las historias tienen un trasfondo emocional, el tono narrativo es bastante irónico y jocoso, con la finalidad de que su lectura sea lo más amena y divertida posible.

Intemporal: Todo lo que se cuenta en este Diario… se remite a cuestiones propias de un tiempo pasado, que bien puede fecharse en la España de finales de los 60 o principios de los 70. Sin embargo, en el fondo, las situaciones emocionales y sentimentales que vive el protagonista puede afirmarse que son absolutamente intemporales.

Lector potencial: El libro está pensado para todo tipo de público. Para el más adulto, porque recoge situaciones propias de un tiempo concreto, que seguramente algunos recordarán con mucha nostalgia. Pero también para un público más joven, tanto por el estilo desenfadado de la narración como por ciertas situaciones que son trasladables a cualquier época y lugar.

Valoración: «Diario de un adolescente en prácticas nos ha sorprendido gratamente. Son relatos divertidos e inteligentes, escritos con habilidad y solvencia. La premisa es curiosa: el interés súbito por saber por qué uno es como es y cuál es nuestro lugar en el mundo, y el convencimiento de que la respuesta se encuentra en esa etapa fabulosa y mítica en la que dejamos de ser chiquillos y empezamos a navegar las aguas de la adultez: la adolescencia. Probablemente no sea así, pero tiene sentido pensarlo. Pero ¿acaso nos acordamos con precisión de todo cuanto aconteció o solo hemos retenido en la memoria aquello que corrobora nuestras ideas preconcebidas? Se establece entonces un curioso juego de realidad y ficción en donde desconocemos qué forma parte de la verdad y cuánto corresponde a la imaginación del narrador y protagonista. Todo lo anterior es meritorio e interesante, pero de nada valdría si no dieran lugar a unos relatos que son siempre divertidos y gratos de leer. La voz narradora es perspicaz e inteligente; una fina ironía y humor se hace siempre presente. Es también, por momentos, tierna y conmovedora, y no resulta difícil sentir una profunda empatía y conexión ante las situaciones descritas. Es una curiosa obra, en definitiva, que funciona perfectamente en más de un nivel: entretiene por medio de una lectura fácil que fluye y puede llegar a un público amplio, pero también provoca alguna que otra reflexión de calado. Lo cierto es que nos ha gustado mucho y se acerca a aquello que, como editores, nos gusta publicar». (Editorial Terra Ignota)

Diario de un adolescente en prácticas (Esstudio Ediciones, 2024)

La primera vez

La primera mirada
fue un destello de luz
que cegó mis lamentos
y ya no supe ver
más allá de sus ojos.

El primer gesto
prendió una llama
que redujo a cenizas
los furtivos desamores
que aún me quemaban.

El primer roce
fue un dulce despertar
a la vida que no tenía
hasta dejé que la suya
se hendiera en la mía.

La primera caricia
fue una ráfaga de viento
que domó ese corazón mío
que solo ansiaba respirar
un soplo de amor intenso.

El primer beso
fue un alud de silencios
porque me faltaban palabras
para tratar de expresar
lo que me ardía por dentro.

La primera vez
fue saber que siempre estaría
aunque no estuviera
porque ya no sabría vivir
sin ella tendida en mi regazo.

Del poemario Paisaje interior (Loto Azul, 2024)

Diario de un adolescente en prácticas

El anónimo protagonista de esta serie de ficción, que en su día consideró que eso de escribir un diario no iba con él, que solo era cosa de chicas, de pronto siente la urgente necesidad de recordar cómo fue buen parte de su adolescencia, en cierto modo para poder explicarse a sí mismo quién es él ahora y qué narices pinta en este mundo. El resultado de su repentino interés por echar mano de su selectiva memoria son trece episodios independientes, aunque entrelazados casi a modo de novela, en los que trata de evocar como buenamente puede esa etapa suya de adolescente en prácticas.

Diario de un adolescente en prácticas (Esstudio Ediciones, 2024)

«Materia transparente», de Leopoldo Panero

Otra vez como en sueños mi corazón se empaña
de haber vivido... ¡Oh fresca materia transparente!
De nuevo como entonces siento a Dios en mi entraña.
Pero en mi pecho ahora es sed lo que era fuente.
 
En la mañana limpia la luz de la montaña
remeje las cañadas azules de relente...
¡Otra vez como en sueños este rincón de España,
este olor de la nieve que mi memoria siente!
 
¡Oh pura y transparente materia, donde presos,
igual que entre la escarcha las flores, nos quedamos
un día, allá en la sombra de los bosques espesos
 
donde nacen los tallos que al vivir arrancamos!
¡Oh dulce primavera que corre por mis huesos
otra vez como en sueños...! Y otra vez despertamos.


Leopoldo Panero Torbado (Astorga, León, 17-10-1909 - Castrillo de las Piedras, León, 27-8-1962), poeta de la generación del 36

«Amé», de Diana Colomar

Siento asfixia,

y ni aun así os odio.

Hace segundos volaba,

raudo sobre el mar,

dejándome llevar

por las ráfagas de viento.

Si acaso, posaba mis patas

en la arena fina de la playa,

y ahora debato con las olas,

anudados mi pico y mis alas

en un plástico infernal.

Me encomiendo al cielo,

ese que tanto Amé,

y esas aguas que nunca más

podré sondear.

Al fin cierro mis ojos,

el oxígeno huye de mi poco a poco.

Quizás mis hermanos

puedan escabullirse

de este sinsentido final

que me aguarda.

Por fin veo la Luz

que rodea a mis padres,

y me llama.

Amé esta vida, mi vida.

Quería que lo supierais.

Poema de la poetisa contemporánea Diana Colomar Ginto