Cando penso que te fuches
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.
Cando maxino que es ida
no mesmo sol te me amostras
i eres a estrela que brila
i eres o vento que zoa.
Si cantan, es ti que cantas
si choran, es ti que choras
i es o marmurio do río
i es a noite, i es a aurora.
En todo estás e ti es todo
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.
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Cuando pienso que te huyes,
negra sombra que me asombras,
al pie de mis cabezales,
tornas haciéndome mofa.
Si imagino que te has ido,
en el mismo sol te asomas,
y eres la estrella que brilla,
y eres el viento que sopla.
Si cantan, tú eres quien cantas,
si lloran, tú eres quien llora,
y eres murmullo del río
y eres la noche y la aurora.
En todo estás y eres todo,
para mí en mí misma moras,
nunca me abandonarás,
sombra que siempre me asombras.
[Traducción de Juan Ramón Jiménez]
Rosalía de Castro (Santiago de Compostela, 23-2-1837 – Padrón, 22-7-1885), poeta y novelista gallega
Siento como mío el dolor de los surcos que hienden sus frentes, atraviesan sus almas, sus miradas abatidas, sus voces acalladas, sus esperanzas rotas, sus vidas sesgadas.
Siento como mía la honda agonía de sus corazones oprimidos, sus hogares derruidos, sus deseos quebrados, sus odiseas sin rumbo, traspasando fronteras de alambres con espinas.
Siento como mío su éxodo a cualquier parte, huyendo de holocaustos, batallas sin sentido, guerras sin cuartel, cruzadas fútiles que solo engendran rencores letales.
Siento como mía la tristeza que los ahoga, la amargura que los derrumba, la agonía que los atenaza, el presente que los detiene, hurtándoles el futuro, sus sueños extraviados en aguas turbulentas.
Siento como mía su rabia condenada a navegar mar adentro en barcos de papel que mendigan salvavidas, un soplo de viento que los lleve a tierra firme para sembrar su semilla.
Siento como míos los áridos desiertos por los que han de penar camino del destierro, allí donde nada tienen ni nada esperan, apenas unas migajas de caridad para lavar conciencias.
Siento como mío el hedor de la miseria que sin pudor los exilia a tierras que desconocen, con sus manos vacías y sus bocas sedientas, abandonados a una suerte que ni siquiera es suya.
Siento como mío el atroz sufrimiento que los atormenta, la insoportable levedad del ser que anidan dentro, la penuria que los obliga a abjurar de su memoria, de un tiempo que ya no existe.
A los migrantes en busca de una vida digna
Poema incluido en el poemario Más que palabras, de próxima publicación
Presiento la rosa en el tallo dormido, presagio la caricia y presiento la pena. Y el beso que han de darme, y el llanto no nacido humedece mis dedos y entristece mis venas. Presiento que me quiere quien no puede quererme. Presiento mis insomnios y el llorar de una estrella. Yo presiento su risa -y en mis versos su huella-. Y la risa que pasa, y la duda que seca. Todo presiento, todo, lo que pasa en la tierra: la caricia y el llanto, el beso y el poema. Que, aunque puedo ser madre, yo soy como un poeta.
Gloria Fuertes (Madrid, 28-7-1917 – Madrid, 27-11-1998), poetisa de la generación del 50