Canción a Isabel

Para escuchar…

Para leer…

Aún me siento palidecer cuando me miras, como un huracán envuelto en luces blancas. Sé que la noche es tuya y, sin embargo, trato fugazmente de apresarla subido a las ráfagas cálidas de tu cuerpo. Me dejo llevar en el fondo de tu espuma brava, cuando a borbotones se desata desde la entraña de ese pozo misterioso y negro que en ti se agita y duerme. Todavía amanezco en tu luz y muero en tu ausencia; te digo que eres el alma de las cosas y la esperanza que asciende por mis venas como un arroyo verde anhelando escuchar el rumor de los mares. Sin ti no existe ni la espera ni el deseo; ni las voces del alba ni los sueños que en mí se enredan bajo el palio oscuro de la madrugada eterna. Por ti lucho en el infierno, en el fuego ardiente y crepuscular, en el vértigo imparable de las horas, en el laberinto de la razón y la duda. Junto a ti descubro los enigmas del aire, las fuerzas que me alientan en el camino hacia la felicidad, el silencio que calla en el paraíso de tus labios. Pero, por encima de todo, mi corazón inmenso, todavía te amo porque sé que, si no te amara, mi vida, enloquecida y muda, sucumbiría presa del miedo a no tenerte.

A Isabel, con quien descubrí que era posible amar hasta la locura.

Texto incluido en el libro El delirio de la palabra. Prosas y versos de juventud (viveLibro, 2016).

«Diario de un joven en pañales», la novela

Esta aventura narrativa recién salida del horno lleva por título Diario de un joven en pañales y es la secuela de la anterior, Diario de un adolescente en prácticas, publicada en septiembre de 2004. En esta nueva odisea personal de su anónimo protagonista, este trata como buenamente puede de avivar sus recuerdos, con el fin de recomponer el convulso periodo juvenil de su no menos convulsa vida sentimental. El libro, por tanto, además de Basado en hechos reales, dado que existe una delgada línea entre la realidad y la ficción, lleva el subtítulo de Segunda temporada, por cuanto es la segunda entrega de esta serie de turbulentas evocaciones, que, en principio, doy por completada. Se trata, por consiguiente, de un libro estructurado de la misma manera y con bastantes referencias al relato personal sobre la adolescencia.

Género: Diario de un joven un pañales es una obra que mezcla lo autobiográfico con la ficción. Su anónimo protagonista narra sus experiencias juveniles desde una perspectiva adulta, buscando en sus recuerdos las claves para entender quién es en el presente. La obra juega constantemente con el límite entre la realidad y la imaginación, lo que añade una capa de complejidad y reflexión sobre la memoria y la identidad. Este juego entre realidad y ficción permite al lector cuestionarse hasta qué punto lo que recordamos de nuestra juventud es exacto o si simplemente recordamos lo que queremos recordar.

Serie de ficción: A pesar de que la novela está estructurada en trece relatos independientes, logra entrelazar cada episodio para conformar una narrativa coherente y profunda sobre la juventud. El libro invita a explorar los recuerdos y emociones de su anónimo protagonista, que busca entender su presente a través de un viaje emocional y nostálgico a su pasado. Con una estructura similar a la de una serie televisiva, la obra destaca por su tono irónico y ameno, a la vez que reflexiona sobre temas universales y atemporales.

Tono narrativo: Aunque casi todas las historias que se van sucediendo a lo largo de la novela tienen un trasfondo emocional, como la identidad, la memoria y el paso del tiempo, el tono narrativo es, en general, bastante irónico y jocoso, con la finalidad de que su lectura sea lo más amena y divertida posible, además de ágil y sencilla. Es decir, que no resulte fatigosa, sino que, por el contrario, anime a continuar leyendo y no dejar el libro a medias. De ese modo, muchas de las situaciones incómodas que vive el protagonista están narradas con una dosis justa de humor y ternura.

Crónica social: Puede decirse que, en cierto modo, Diario de un joven en pañales intenta ser una suerte de peculiar crónica social de la España de mediados y finales de los años 70, con numerosas referencias a aquella época. Es decir, una crónica narrada por un aprendiz de joven más preocupado por sus propios y acuciantes problemas que por cuanto acontece a su alrededor en aquellos complejos y agitados años.

Intemporal: A pesar de que la novela hace referencia a un época concreta, en el fondo, las situaciones emocionales y sentimentales que vive el protagonista —la búsqueda de su identidad, el proceso de maduración, sus experiencias amorosas, los conflictos con el mundo exterior y consigo mismo…— hacen que la novela trascienda su contexto histórico; es decir, que los temas tratados en ella sean bastante intemporales. Por resumirlo de un modo sencillo: aunque el protagonista vive en una España que ya no existe, sus experiencias y reflexiones siguen siendo completamente vigentes.

Diario de un joven en pañales (Libros Indie, 2025)

Hay pueblos…

Hay pueblos 
que dícense elegidos
por la gracia divina,
y, en virtud de esa gracia,
les asiste el pleno derecho
a defender sus vidas
con fusiles y pistolas.
Hay pueblos olvidados
que decláranse invisibles
por la gracia humana,
y, en virtud de ella,
carecen de derecho alguno
a seguir existiendo,
que sus vidas no les pertenecen,
ni la tierra que pisan,
en la que echaron sus raíces,
ni el aire que respiran
destilando un trágico hedor a sangre.

Según ley no escrita,
hay pueblos elegidos
con derecho a vivir,
aun a costa de matar
a quienes incumplirla osan
armados hasta las cejas
con bocas sedientas,
estómagos vacíos
y corazones desgarrados.
Hay pueblos sin elección,
solo con derecho a morir,
a dejarse aniquilar
sin poder defenderse,
que la ley no escrita dictamina
que han de fallecer a tiros
o a sucumbir de hambre,
mientras resuenan ecos de bombas
que sin piedad los masacran.

Al pueblo palestino,
al que solo asiste el derecho a morir

«Los bienaventurados», de Francisca Aguirre

[…] ellos poseerán la tierra

Los fieles, los constantes,
los condenados a lo eterno,
los asombrados de una sola vez,
los que solo confían en el miedo,
los que edifican sobre el desengaño,
los cuidadosos que cosechan pasos,
los fareros de la rutina,
los cómplices tenaces del trabajo,
los que se mueren razonablemente,
esos que en tantas ocasiones
desearían con urgencia
que hubiese un dios al que pedir socorro.

Francisca Aguirre Benito (Alicante, 27-10-1930 – Madrid, 13-4-2019), Premio Nacional de las Letras 2018

Alacena

Para leer…

En lo hondo de mi alacena
guardo un mortero de lorza
con cenefas blancas y celestes,
en el que machaco mis penas,
las que me duelen en el alma
y no encuentran remedio,
las que no se borran
ni barriendo la memoria.

En lo alto de mi alacena
luce una escudilla verde
tallada en madera de olivo,
en la que aliño esperanzas,
de esas que siempre se siembran
y de tarde en tarde se espigan,
con amores que no son míos,
pero quisiera que sí lo fueran.

En un cajón de mi alacena
asoma un canastillo dorado
trenzado con hilos de mimbre,
colmado de panes sin peces,
aguardando el milagro
que lo llene de sueños,
de los que nunca se olvidan
ni jamás se extravían.

A las puertas de mi alacena
me detengo con los ojos abiertos
buscando el mortero,
la escudilla y el canastillo,
que hoy toca machacar penas,
aliñar amores y esperanzas
y atiborrar de sueños
este corazón mío que no palpita.

Para escuchar…

Poema incluido en el libro Más que palabras (Ediciones Rilke, 2025), «un poemario íntimo, en el que las palabras se convierten en vehículo de exploración personal y reflexión profunda» (Revista Poesía eres tú).