I Tú para mí, yo para ti, bien mío –murmurabais los dos– «Es el amor la esencia de la vida, no hay vida sin amor» . ¡Qué tiempo aquel de alegres armonías!... ¡Qué albos rayos de sol!... ¡Qué tibias noches de susurros llenas, qué horas de bendición! ¡qué aroma, qué perfumes, qué belleza en cuanto Dios crio, y cómo entre sonrisas murmurabais: «¡No hay vida sin amor!»
II Después, cual lampo fugitivo y leve, como soplo veloz, pasó el amor..., la esencia de la vida...; mas... aún vivís los dos. «Tú de otro, y de otra yo», dijisteis luego. ¡Oh mundo engañador! Ya no hubo noches de serena calma, brilló enturbiado el sol!... ¿Y aún, vieja encina, resististe? ¿Aún late, mujer, tu corazón? No es tiempo ya de delirar, no torna lo que por siempre huyó. No sueñes, ¡ay!, pues que llegó el invierno frío y desolador. Huella la nieve, valerosa, y cante enérgica tu voz. ¡Amor, llama inmortal, rey de la tierra, ya para siempre, adiós!
Rosalía de Castro (Santiago de Compostela, 23-2-1837 – Padrón, 22-7-1885), poeta y novelista gallega
Siento como mío el dolor de los surcos que hienden sus frentes, atraviesan sus almas, sus miradas abatidas, sus voces acalladas, sus esperanzas rotas, sus vidas sesgadas.
Siento como mía la honda agonía de sus corazones oprimidos, sus hogares derruidos, sus deseos quebrados, sus odiseas sin rumbo, traspasando fronteras de alambres con espinas.
Siento como mío su éxodo a cualquier parte, huyendo de holocaustos, batallas sin sentido, guerras sin cuartel, cruzadas fútiles que solo engendran rencores letales.
Siento como mía la tristeza que los ahoga, la amargura que los derrumba, la agonía que los atenaza, el presente que los detiene, hurtándoles el futuro, sus sueños extraviados en aguas turbulentas.
Siento como mía su rabia condenada a navegar mar adentro en barcos de papel que mendigan salvavidas, un soplo de viento que los lleve a tierra firme para sembrar su semilla.
Siento como míos los áridos desiertos por los que han de penar camino del destierro, allí donde nada tienen ni nada esperan, apenas unas migajas de caridad para lavar conciencias.
Siento como mío el hedor de la miseria que sin pudor los exilia a tierras que desconocen, con sus manos vacías y sus bocas sedientas, abandonados a una suerte que ni siquiera es suya.
Siento como mío el atroz sufrimiento que los atormenta, la insoportable levedad del ser que anidan dentro, la penuria que los obliga a abjurar de su memoria, de un tiempo que ya no existe.
Si tiene tiempo y te apetece, te invito a la segunda presentación de mi nueva novela, Diario de un joven en pañales (Libros Indie, 2025), la secuela de Diario de un adolescente en prácticas (Esstudio Ediciones, 2024). Se trata igualmente de una emotiva y algo agridulce comedia sentimental, cargada de mucha ironía y bastante sentido del humor; esta vez con la España de los 70 como telón de fondo.
«La más reciente entrega poética de José Molina representa la culminación de su búsqueda artística, donde “alcanza una síntesis admirable de todos los elementos que han caracterizado su trayectoria: la honestidad emocional, la precisión técnica, la capacidad de conmover sin caer en el sentimentalismo”. Esta obra constituye el punto de madurez de un poeta que ha encontrado su voz definitiva tras décadas de exploración literaria» (Andrés García Pérez-Tomás, profesor de literatura y miembro de la AMECL).
«Un libro sencillo, sin alharacas intelectualoides ni pretensiones grandilocuentes. Un libro que busca la comunicación directa con el lector, un libro que no hace uso de un lenguaje críptico ni alambicado. En absoluto. En este «paisaje interior» —metafórico oxímoron— el poeta se acerca a la orografía íntima y feraz que puebla el panorama de su alma delicada, entre la que discurren los ríos de la memoria, sus meandros más sinuosos, algo que, por otra parte, el poeta ya ha alentado en sus entregas líricas anteriores» (Eugenio Rivera, revista «Entreletras»).
Paisaje interior. Poemas de última hora (Loto Azul, 2024)
En el camino por el que discurre nuestra vida, asoman evocaciones dulces y amargas, tristes y felices, pero todas ellas forman parte de nuestro particular itinerario, resultando imposible abandonarlas a su suerte en cualquier cuneta del camino ya recorrido… o todavía por recorrer. En esa vibrante tarea andan enredados los poemas recopilados en este poemario que, como su propio título declara abiertamente, son el retrato descarnado de la personal travesía sentimental de su autor.
Como abiertamente declara el título de este poemario, Reverso y anverso, en él hay un ramillete de poemas de largo recorrido que intentan retratar esa travesía emocional de ida y vuelta, de encuentros y desencuentros por la que deambulamos a ciegas, de noches a la intemperie y de mañanas a buen recaudo, de soledades que nos desamparan y de compañías que nos dan refugio, de tiempos de infortunio y de momentos de felicidad infinita.