
Sobre un velero cargado de dudas desesperada mi alma navega tras sus ansias desnudas. Surca las infernales olas, peinadas con tirabuzones y, cuando llega hasta el último aliento, se descubre flotando en un mar de girasoles. Se despliegan las luminosas velas que la bruma acaricia, se disuelve la niebla que en el aire agoniza. Mi alma se siente libre e inmensa, tan distante de sus baldíos amores, tan lejos de sus terribles pesares.

