Infancia

Con la razón aún ausente
y toda la vida por delante,
los sueños se apilan a trompicones
sobre algodones de azúcar
y las esperanzas se entrelazan
sin límites que las detengan.

Todo fluye siguiendo la corriente
desde un manantial transparente
salpicando agua a borbotones
para que la vida florezca
a cada paso que da
entre zarzamoras y girasoles.

A lomos de un soplo de viento
vuela a tumba abierta
llevando en sus delicadas alas
su infinita impaciencia,
su tímida inocencia
y sus ilusiones intactas.

Feliz y venturosa infancia,
la que revolotea sin descanso
en columpios de nubes
y se iza en globos de colores
hasta rozar con los dedos
el celeste zaguán del cielo.

Poema incluido en el poemario Travesía sentimental (Cordel D’Prata, 2023)

Me enamoro

Me enamoro del aire,

del viento que agita mis sueños,

de un espacio de cielos abiertos,

de una noche de fuego ardiendo,

de una mujer revolviéndose

como un mar de confusión.



Me enamoro del tiempo

que el tiempo no alcanza,

de trigales sembrados de rosas,

de horizontes que no llego a ver,

de una mujer distante

habitando el vacío.



Me enamoro de un quejido,

de la voz del silencio,

del orgullo del destino,

de la quebrada de la vida,

de una mujer de fuego

que abrasa mis sentimientos.



Me enamoro de la ansiedad,

de un clarear de ojos cerrados,

de una farsa simulando ser verdad,

de una duda inocente,

de una mujer amiga,

amante ajena.



Me enamoro de un instante,

de un instante me apasiono,

de un vano querer,

de un camino intrigante,

de una mujer que sufre,

que lamenta por otro ser.



Me enamoro de la espera,

de una senda sin retorno,

de un susurro al corazón,

de una puerta entreabierta,

de una mujer oculta

que no acierto a descubrir.



Me enamoro de una sombra,

de un sollozo escondido,

de un perfil impenetrable,

de un encuentro perdido,

de una mujer jugando a ser tuya,

para acabar siendo nada.