«En noches de dulces nubes», de Diana Colomar

En noches de dulces nubes,
que cubren estrellas,
mitad dolor,
mitad Amor,
siento regazo en un anhelo fugaz,
que quizás acaricio otros pechos,
donde no dolió el corazón.
Estrecharon esas manos que buscaban,
sin cesar caricias,
caderas temblorosas en mí,
y suspiros al oído,
declamando versos caídos de tu deseo.
Encontré en tus labios anhelados
aprisionadas palabras que me quisieron,
tal vez,
y deduje que tu premura al desnudarme,
escondía lo que no encontré en otros ojos.
Verdades a millones,
recuerdo de muchos rostros,
que me miraron de frente,
pero nunca como el tuyo.

Poema de la poetisa contemporánea Diana Colomar Ginto

«Vida retirada», de Fray Luis de León

¡Qué descansada vida 
la del que huye del mundanal ruido
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido;
que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio Moro, en jaspes sustentado!
No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.
¿Qué presta a mi contento
si soy del vano dedo señalado;
si, en busca deste viento
ando desalentado,
con ansias vivas, con mortal cuidado?
¡Oh monte, oh fuente, oh río!
¡Oh secreto seguro deleitoso!,
roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.
Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre, quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de a quien la sangre ensalza o el dinero.
Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atenido.
Vivir quiero conmigo;
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.
Del monte en la ladera
por mi mano plantado, tengo un huerto,
que con la primavera,
de bella flor cubierto,
ya muestra en esperanza el fruto cierto;
y, como codiciosa
por ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura;
y, luego sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo, de pasada,
de verdura vistiendo
y con diversas flores va esparciendo.
El aire el huerto orea
y ofrece mil olores al sentido;
los árboles menea
con un manso ruido,
que del oro y del cetro pone olvido.
Téngase su tesoro
los que de un falso leño se confían;
no es mío ver el lloro
de los que desconfían,
cuando el cierzo y el ábrego porfían.
La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna; al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía.
A mí una pobrecilla
mesa, de amable paz bien abastada,
me baste; y la vajilla,
de fino oro labrada,
sea de quien la mar no teme airada.
Y mientras miserable-
mente se están los otros abrasando
con sed insaciable
del peligroso mando,
tendido yo a la sombra esté cantando;
a la sombra tendido,
de hiedra y luto eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado.

Fray Luis de León (Belmonte [Cuenca], 1527/1528 – Madrigal de las Altas Torres [Ávila], 23-8-1591)

Manuel

A fuerza de dilapidar el tiempo
en aquella taberna de muerte
desahogando sus penas
entre trago y trago,
acabaron llamando Manuel
a ese vaso de vino tinto,
oscuro como un pozo sin fondo,
como una vida sin vida,
que el tabernero servía
hasta escurrirse por los bordes,
como si no cupiesen en él
tantas lágrimas vertidas.

Si quieres leer completo este poema dedicado a mi abuelo Manuel, lo tienes en Paisaje interior. Poemas de última hora (Loto Azul, 2024).

Pero sí puedes escucharlo completo en este vídeo extraído de la presentación del poemario, el pasado 27 de junio, en Libertad 8, en la que, como siempre, estuve acompañado por Eugenio Rivera y Elda Hidalgo, que es quien lo recitó con tanta pasión.

Con el corazón en la mano. Reseña de «Paisaje interior» en la revista Letralia

Por Eugenio Rivera Claudio

El poeta granadino José Molina Melgarejo (Granada, 1956) acaba de publicar su nuevo poemario bajo el título Paisaje interior. Poemas de última hora (Loto Azul, 2024).

Molina lleva la literatura en el ADN. Por tradición familiar, está vinculado a la música y a la poesía, y toda su carrera profesional la ha venido dedicando al mundo editorial. En él ha desarrollado todo tipo de funciones, desde redactor hasta maquetista pasando por corrector, editor, jefe de producción… Autor de numerosos trabajos periodísticos en diferentes revistas, asimismo ha ido publicando puntualmente libros divulgativos, entre los que se cuentan: Queridos recuerdos de los años 50 y 60 (2017); El Retrovisor: un paseo emocional por la memoria (2019); Nosotros, los niños futboleros nacidos en los años 50 (2020), 60, 70 y 80 (2021), cuatro volúmenes, y El libro de oro del fútbol (2022). En el terreno de la creación, Molina cultiva la narrativa con colecciones de cuentos, como Un soplo en el corazón (2017), Premio de Cuentos Ignacio Aldecoa, y El alma desnuda: relatos desafiando al tiempo (2018), además de tres novelas: Mañana de domingo (2022), Aquellas maravillosas vacaciones (2023) y Urgencias (2023).

Reseña completa en https://letralia.com/lecturas/2024/07/17/paisaje-interior-poemas-de-ultima-hora-de-jose-molina-melgarejo/

«Ya no hay locos», de Peter Punk

Locos y cuerdos,
cuerdos y locos.
¿Quien lo decide?
¿Quien tiene ese poder?
¿Quien nos manipula?
¿Quien nos dirige?
Los locos son felices;
los cuerdos, en depresión constante.
Los locos vuelan libres;
los cuerdos, arrastrándose.
Los locos aman todo lo que les rodea;
contrariamente, los cuerdos usan su tiempo
en odiar, en envidiar, en matar.
Los locos van descalzos;
los cuerdos, encorsetados.
Quiero perderme en la locura,
en su felicidad eterna.
La locura me proporciona placer,
me hace sentir que estoy vivo,
un ser alado.
La cordura me limitaría;
la cordura me esclavizaría,
me sometería.
No quiero estar cuerdo.
Me prefiero loco, mil veces loco.
Loco de Amor, loco de anhelos,
loco de esperanza, loco de libertad.
Loco…

Del poeta en la sombra Peter Punk, que ha tenido a bien volver enviar otro bonito ramillete de versos.

El descansillo de mi infancia

En la esquina de la calle
en la que plácidamente reposa
el descansillo de mi infancia
luce un cordel de esparto
tan fino y resplandeciente
como la luminosa memoria
que a veces me despierta.

De él cuelgan tebeos y cromos
de compro y cambio,
canicas disfrazadas de arcoíris,
tirachinas de tirar a dar,
limas de tierra adentro
y peonzas que bailan
hasta caer rendidas.

Al desperezarse la mañana,
los tebeos cobran vida
y se llenan de jabatos,
capitanes y truenos,
guerreros del antifaz,
jaimitos, crispines
y bélicas hazañas.

Versos extraídos del poema incluido en mi poemario Paisaje interior (Loto Azul, 2024)

«Dame la noche que no intercede», de Blanca Andreu

Screenshot
Dame la noche que no intercede,
la noche migratoria con cifras de cigüeña,
con la grulla celeste y su alamar guerrero,
palafrén de la ola oscuridad.
Dame tu parentesco con una sombra de oro,
dame el mármol y su perfil
leve y ciervo,
como de estrofa antigua.

Dame mis manos degolladas por la noche que no intercede,
palafrén de las más altas mareas,
mis manos degolladas entre los altos cepos y las llamas lunares,
mis manos migratorias por el cielo de agosto.

Dame mis manos degolladas por el antiguo oficio de la infancia,
mis manos que sajaron el cuello de la noche,
el destello del sueño con metáforas verdes,
el vino blasonado que se quedó dormido.


Blanca Andreu (A Coruña, 1959)

Petra

Con el peso a cuestas
arrastrándolo a duras penas,
un marido entre rejas
y una vida enrejada
en la que dar sustento
a cuatro hijas con lustre
en edad de merecer,
un mozuelo que ya olía
a pólvora, horror y sangre
y el dolor inhumano
de un hijo perdido
en el asfixiante humo
de un incendio maldito,
en el entendimiento de Petra
solo había recorrido
para continuar adelante
sin necesidad de nadie...

Si quieres leer completo este poema dedicado a mi abuela Petra, lo tienes en Paisaje interior. Poemas de última hora (Loto Azul, 2024).

Pero sí puedes escucharlo completo en este vídeo extraído de la presentación del poemario, el pasado 27 de junio, en Libertad 8, en la que, como siempre, estuve acompañado por Eugenio Rivera y Elda Hidalgo, que es quien lo recitó con tanta pasión.