En noches de dulces nubes, que cubren estrellas, mitad dolor, mitad Amor, siento regazo en un anhelo fugaz, que quizás acaricio otros pechos, donde no dolió el corazón. Estrecharon esas manos que buscaban, sin cesar caricias, caderas temblorosas en mí, y suspiros al oído, declamando versos caídos de tu deseo. Encontré en tus labios anhelados aprisionadas palabras que me quisieron, tal vez, y deduje que tu premura al desnudarme, escondía lo que no encontré en otros ojos. Verdades a millones, recuerdo de muchos rostros, que me miraron de frente, pero nunca como el tuyo.
Poema incluido en mi libro Paisaje interior (Loto Azul, 2024), un ramillete de poemas con los que intento sacar a la luz ese intrincado paisaje emocional por el que siento que discurre buena parte de mi vida.
¡Qué descansada vida la del que huye del mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido; que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio Moro, en jaspes sustentado! No cura si la fama canta con voz su nombre pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera. ¿Qué presta a mi contento si soy del vano dedo señalado; si, en busca deste viento ando desalentado, con ansias vivas, con mortal cuidado? ¡Oh monte, oh fuente, oh río! ¡Oh secreto seguro deleitoso!, roto casi el navío, a vuestro almo reposo huyo de aqueste mar tempestuoso. Un no rompido sueño, un día puro, alegre, libre, quiero; no quiero ver el ceño vanamente severo de a quien la sangre ensalza o el dinero. Despiértenme las aves con su cantar sabroso no aprendido; no los cuidados graves de que es siempre seguido el que al ajeno arbitrio está atenido. Vivir quiero conmigo; gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanzas, de recelo. Del monte en la ladera por mi mano plantado, tengo un huerto, que con la primavera, de bella flor cubierto, ya muestra en esperanza el fruto cierto; y, como codiciosa por ver y acrecentar su hermosura, desde la cumbre airosa una fontana pura hasta llegar corriendo se apresura; y, luego sosegada, el paso entre los árboles torciendo, el suelo, de pasada, de verdura vistiendo y con diversas flores va esparciendo. El aire el huerto orea y ofrece mil olores al sentido; los árboles menea con un manso ruido, que del oro y del cetro pone olvido. Téngase su tesoro los que de un falso leño se confían; no es mío ver el lloro de los que desconfían, cuando el cierzo y el ábrego porfían. La combatida antena cruje, y en ciega noche el claro día se torna; al cielo suena confusa vocería, y la mar enriquecen a porfía. A mí una pobrecilla mesa, de amable paz bien abastada, me baste; y la vajilla, de fino oro labrada, sea de quien la mar no teme airada. Y mientras miserable- mente se están los otros abrasando con sed insaciable del peligroso mando, tendido yo a la sombra esté cantando; a la sombra tendido, de hiedra y luto eterno coronado, puesto el atento oído al son dulce, acordado, del plectro sabiamente meneado.
Fray Luis de León (Belmonte [Cuenca], 1527/1528 – Madrigal de las Altas Torres [Ávila], 23-8-1591)
A fuerza de dilapidar el tiempo en aquella taberna de muerte desahogando sus penas entre trago y trago, acabaron llamando Manuel a ese vaso de vino tinto, oscuro como un pozo sin fondo, como una vida sin vida, que el tabernero servía hasta escurrirse por los bordes, como si no cupiesen en él tantas lágrimas vertidas.
Pero sí puedes escucharlo completo en este vídeo extraído de la presentación del poemario, el pasado 27 de junio, en Libertad 8, en la que, como siempre, estuve acompañado por Eugenio Rivera y Elda Hidalgo, que es quien lo recitó con tanta pasión.
El poeta granadino José Molina Melgarejo (Granada, 1956) acaba de publicar su nuevo poemario bajo el título Paisaje interior. Poemas de última hora (Loto Azul, 2024).
Molina lleva la literatura en el ADN. Por tradición familiar, está vinculado a la música y a la poesía, y toda su carrera profesional la ha venido dedicando al mundo editorial. En él ha desarrollado todo tipo de funciones, desde redactor hasta maquetista pasando por corrector, editor, jefe de producción… Autor de numerosos trabajos periodísticos en diferentes revistas, asimismo ha ido publicando puntualmente libros divulgativos, entre los que se cuentan: Queridos recuerdos de los años 50 y 60 (2017); El Retrovisor: un paseo emocional por la memoria (2019); Nosotros, los niños futboleros nacidos en los años 50 (2020), 60, 70 y 80 (2021), cuatro volúmenes, y El libro de oro del fútbol (2022). En el terreno de la creación, Molina cultiva la narrativa con colecciones de cuentos, como Un soplo en el corazón (2017), Premio de Cuentos Ignacio Aldecoa, y El alma desnuda: relatos desafiando al tiempo (2018), además de tres novelas: Mañana de domingo (2022), Aquellas maravillosas vacaciones (2023) y Urgencias (2023).
Locos y cuerdos, cuerdos y locos. ¿Quien lo decide? ¿Quien tiene ese poder? ¿Quien nos manipula? ¿Quien nos dirige? Los locos son felices; los cuerdos, en depresión constante. Los locos vuelan libres; los cuerdos, arrastrándose. Los locos aman todo lo que les rodea; contrariamente, los cuerdos usan su tiempo en odiar, en envidiar, en matar. Los locos van descalzos; los cuerdos, encorsetados. Quiero perderme en la locura, en su felicidad eterna. La locura me proporciona placer, me hace sentir que estoy vivo, un ser alado. La cordura me limitaría; la cordura me esclavizaría, me sometería. No quiero estar cuerdo. Me prefiero loco, mil veces loco. Loco de Amor, loco de anhelos, loco de esperanza, loco de libertad. Loco…
Del poeta en la sombra Peter Punk, que ha tenido a bien volver enviar otro bonito ramillete de versos.
En la esquina de la calle en la que plácidamente reposa el descansillo de mi infancia luce un cordel de esparto tan fino y resplandeciente como la luminosa memoria que a veces me despierta.
De él cuelgan tebeos y cromos de compro y cambio, canicas disfrazadas de arcoíris, tirachinas de tirar a dar, limas de tierra adentro y peonzas que bailan hasta caer rendidas.
Al desperezarse la mañana, los tebeos cobran vida y se llenan de jabatos, capitanes y truenos, guerreros del antifaz, jaimitos, crispines y bélicas hazañas.
Versos extraídos del poema incluido en mi poemario Paisaje interior (Loto Azul, 2024)
Dame la noche que no intercede, la noche migratoria con cifras de cigüeña, con la grulla celeste y su alamar guerrero, palafrén de la ola oscuridad. Dame tu parentesco con una sombra de oro, dame el mármol y su perfil leve y ciervo, como de estrofa antigua.
Dame mis manos degolladas por la noche que no intercede, palafrén de las más altas mareas, mis manos degolladas entre los altos cepos y las llamas lunares, mis manos migratorias por el cielo de agosto.
Dame mis manos degolladas por el antiguo oficio de la infancia, mis manos que sajaron el cuello de la noche, el destello del sueño con metáforas verdes, el vino blasonado que se quedó dormido.
Con el peso a cuestas arrastrándolo a duras penas, un marido entre rejas y una vida enrejada en la que dar sustento a cuatro hijas con lustre en edad de merecer, un mozuelo que ya olía a pólvora, horror y sangre y el dolor inhumano de un hijo perdido en el asfixiante humo de un incendio maldito, en el entendimiento de Petra solo había recorrido para continuar adelante sin necesidad de nadie...
Pero sí puedes escucharlo completo en este vídeo extraído de la presentación del poemario, el pasado 27 de junio, en Libertad 8, en la que, como siempre, estuve acompañado por Eugenio Rivera y Elda Hidalgo, que es quien lo recitó con tanta pasión.