«Coloquio amoroso», de Santa Teresa de Jesús

Retrato de Santa Teresa, obra de François Gérard (1770-1837)
—Si el amor que me tenéis,
Dios mío, es como el que os tengo,
decidme: ¿en qué me detengo?
O Vos, ¿en qué os detenéis?

—Alma, ¿qué quieres de mí?
—Dios mío, no más que verte.
—Y ¿qué temes más de ti?
—Lo que más temo es perderte.

—Un alma en Dios escondida
¿qué tiene que desear
sino amar y más amar,
y en amor toda escondida
tornarle de nuevo a amar?

—Un amor que ocupe os pido,
Dios mío, mi alma os tenga,
para hacer un dulce nido
adonde más la convenga.

Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada (Ávila, 28-3-1515 – Alba de Tormes, 15-10-1582), escritora mística, monja fundadora de la Orden de las Carmelitas Descalzas

Exilio colonial

«Querida Mari Carmen

Espero que todo te vaya muy bien. No he sabido nada de ti, pero imagino que andarás muy liada y que no habrás tenido tiempo de ponerte a escribirme.

Yo, como todos los días, aprovecho la hora de la siesta para escribirte una carta. Para mí es el mejor momento del día, en el que descanso un poco y también puedo hacer cosas como esta.

Por lo demás, aquí sigo, en la colonia en la que estoy pasando el verano. De todo lo que hemos hecho durante los días, lo mejor fue ver en directo por televisión la llegada del hombre a la Luna, y eso que fue casi a las 4 de la madrugada, y estábamos medio dormidos. Don Justo, que es el encargado de la colonia, nos despertó algo así como a la 1, para que no nos perdiéramos ningún detalle, pero la verdad es que no nos importó demasiado, porque fue bastante emocionante.

Al principio, nada más encender el televisor, pensamos que era una película de ciencia ficción, pero luego don Justo nos aclaró que era la primera vez que un hombre pisaba la Luna y que merecía la pena verlo, porque seguramente era algo que nunca más volvería a suceder. Algunos, sin embargo, enseguida empezaron a decir que todo era mentira y que lo de la llegada del hombre a la Luna lo habían rodado en Hollywood, porque la Luna estaba demasiado lejos e ir a ella en cohete era imposible. Bueno, y hasta que ese Neil Armstrong era en realidad un actor que ellos habían visto en otras películas de ciencia ficción, pero con muchos más efectos especiales.

Debo decirte que, en cuanto vi a ese astronauta salir de la nave espacial y dar unos pasos por la Luna como si fuera a cámara lenta, me acordé de ti pensando que tú también lo estarías viendo. Quizá fue así. No lo sé. Ya me contarás.

También me acordé de ti porque pensé que, si un hombre era capaz de hacer un viaje tan largo para conquistar la Luna, por qué yo no iba a ser capaz de hacer uno mucho más corto para ir a conquistarte. Quizá te suene un poco cursi esto que acabo de decirte, pero así fue exactamente como lo pensé, y tampoco sabría ahora mismo cómo decírtelo de otro modo.

Espero que no te haya molestado lo que te he dicho. Si es así, dímelo en la carta que me escribas para que me quede tranquilo; aunque lo que más me gustaría de este mundo es poder ser otro Neil Armstrong, pero no el que conquista la Luna, sino, como ya te he dicho, el que te conquista a ti.

Que sepas que no te olvido».

Extracto del episodio 9 de la novela Diario de un adolescente en prácticas (Esstudio Ediciones, 2024), de José Molina Melgarejo, una desenfada crónica social de la España de finales de los 60 narrada con mucho humor y bastantes dosis de ironía.

«Más que palabras. Poemario íntimo». Reseñas (I)

Por Andrés García Pérez-Tomás, profesor de literatura y miembro de la AMECL

«La más reciente entrega poética de José Molina representa la culminación de su búsqueda artística, donde “alcanza una síntesis admirable de todos los elementos que han caracterizado su trayectoria: la honestidad emocional, la precisión técnica, la capacidad de conmover sin caer en el sentimentalismo”. Esta obra constituye el punto de madurez de un poeta que ha encontrado su voz definitiva tras décadas de exploración literaria».

Reseña extraída del artículo Análisis y comparativa de los mejores libros de José Molina Melgarejo: Entre la autenticidad poética y la universalización de lo particular


Más que palabras. Poemario íntimo (Ediciones Rilke, 2025)

«Soneto XXIII», de Garcilaso de la Vega

En tanto que de rosa y de azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.

Garcilaso de la Vega (Toledo, 1491/1503 – Niza [Reino de Cerdeña], 14-10-1536), poeta y militar español del Siglo de Oro

«XXXVI», de Abu Nuwas

¡Deja el viento del sur soplar sobre las ruinas
y que el destino destruya su tiempo de esplendor!
¡Deja el áspero desierto para que en él trote
el jinete montado en sus camellos y camellas!
En esas tierras sólo brotan arbustos espinosos
y las únicas piezas de caza son hienas y lobos.
No aprenderás de los árabes ningún modo de solaz
Porque su vida no es vida, su vida es un erial.
Déjales que ordeñen y beban cuanta leche quieran
puesto que son ajenos al exquisito y buen vivir.
Y si la leche se les cuaja, escupe en sus tazones,
no te sientas culpable, no será ningún pecado.
Mejor delicia que todo eso es un vino fresco
escanciado en ronda por un diestro copero.
Largo tiempo estuvo en el fondo del tonel
hirviendo sin que jamás una llama lo tocara.
Los murmullos del fermento semejaban
la lectura de un sacerdote ante la cruz.
Un muchacho te tiende la mano con la copa
y te habla con la voz de una gacela joven
criada por nodrizas que extremaron su educación.
¡A ti entrega sus riendas al sorber el vino,
para ti la embriaguez desata su cinturón!
Al acariciarlo te cautiva con sus encantos,
te vuelve loco, hace saltar tu corazón.
Emborrachado, alza su grupa con dificultad
y se menea como una palma bajo la túnica
caminando hacia ti, deshaciéndose en seducción.
Censora, ¡no te extiendas en tus reproches!
Quien de mi espera arrepentimiento desespera.
Me echas en cara mis pecados, ¿pero qué joven no peca?
Quiero vivir esta vida y no la de leche ordeñada
y tiendas desparramadas en medio de un vil desierto.
¡Compara esos yermos con el arco del palacio de Cosroes!
¿Se puede equiparar un hipódromo a un corral?
Te engañas creyendo que al insistir me reformaré.
¡Rásgate las vestiduras que no me arrepentiré!

De libro Cantar al vino (Cátedra; col. Letras universales, ed. bilingüe, 2010)

Abū Nuwās al-Hasan Ibn Hāni' al-Hakamī, Abu Nuwas (Al-Ahwáz, Persia [actual Irán], c. 756-762 – Bagdad [califato Abasí], c. 810-815), uno de los más grandes poetas clásicos árabes.

«Sueño de una noche de verbena», de Txema Anguera

En cada bolero, La Habana,
se aproxima un poco más a mi calle, a mi hoguera.
Cada guaracha, me trae la brisa que levanta
la plisada falda de una guajira al bailar.
En cada rumba, el Caribe entero en mis manos.
Cada danzón, me aferra más a esa boca que hechiza,
a la botella de ron y a su cintura.

Y bailo, sin saber cómo, bailo y bailo,
sin saber cómo, porque nunca he sabido bailar.
Y bebo, sin mesura, bebo y bebo,
sin saber por qué, porque nunca he sabido beber.

Cómplices músicos complacientes,
acompañan el ritmo de mis pies,
con las tiernas notas de sensuales estándares cubanos,
familiares, sabidos de memoria, como su piel.

Y amo, sin saber cómo, amo y amo,
sin saber cómo, porque nunca he sabido amar.
Y vivo, desesperadamente, vivo y vivo,
sin saber cómo, porque nunca he sabido vivir.

Txema Anguera (El Raval, Brcelona, 1960)

Recital-presentación del poemario «Más que palabras»

El 27 de junio se celebró el recital-presentación de mi último poemario Más que palabras. El evento tuvo lugar en El rincón de Antonia, un espacio cargado de poesía situado en la localidad madrileña de Arganda del Rey. En él participaron Eugenio Rivera, que hizo las veces de maestro de ceremonias, y de quien también se leyeron algunos poemas de su libro Manual de desvanecimientos, así como Elda Hidalgo, quien, una vez más, le puso voz a casi todos los poemas que se recitaron. Igualmente hay que hacer mención a Florencio Guerrero, que intervino a modo de estrella invitada e incluso aceptó de buen grado leer un poema del libro.

Si te apetece ver algunas imágenes del recital-presentación…

Si te apetece ver vídeos de la lectura de algunos poemas…

Más que palabras. Poemario íntimo (Ediciones Rilke)