Llanto

Foto: Willgard
Necesito llorar,
desahogar mis penas.
Mi corazón quebrado
lo clama a gritos,
pero mis ojos se han secado.
Son un cielo yermo
que no vierte lágrimas
blancas o negras,
dulces o amargas,
cristalinas o veladas;
un páramo desabrido
por el que nada fluye.

El cauce de mis pupilas
es un arroyo invisible
en el que no afloran llantos,
los gemidos que me crujen
por fuera y por dentro,
que se ahogan
en su propio fango.
Por la cuenca de mis ojos
asoman surcos de sangre estéril,
heridas infringidas
con palabras afiladas.
que horadan mi alma.

Poema incluido en el poemario inédito A media voz

«No sé…», de Peter Punk

No sé… 
Estoy confuso.
¿Es de día o es noche cerrada?
Hordas de soldados de la muerte,
capitaneadas por la princesa de la guerra,
van decapitando almas,
van sembrando terror.
Seres humanos cual conejillos asustados
se cobijan en sus madrigueras,
aterrados por el estruendo de las bombas
que alumbran la noche tétrica, la noche gélida.
Nos están robando nuestras vidas,
nos están torturando
en un purgatorio permanente y atroz.
Mesías enloquecidos por el odio
anuncian el fin de los días,
ofrecen cobijo a los pobres ignorantes
—«¡con mi dios vivirás en un mundo mejor!»—.
Cobran por ello con sangre y dignidad.
Lo humano ya no es humano,
la tierra nos grita su agonía,
pero el mundo la ignora,
la aniquila lentamente.
Pero todos los días sale el sol
y un rayo de esperanza se cobija en nuestros corazones,
aunque de manera efímera, débil, fugaz…
No existe consuelo para este corazón herido,
este corazón que sangra con cada injusticia
vertiendo en su camino ríos teñidos de sangre.
Me pregunto con insistencia:
¿por qué somos tan viles,
tan ambiciosos sin medida, tan crueles?
Solo el amor puede salvarnos,
una suave caricia,
un tierno beso,
un abrazo tembloroso...
Debemos refugiarnos en lo esencial,
en nuestros seres queridos,
en la balada de una radiante mañana,
en la orgia de la tempestad,
en el apacible silencio.
Tenemos que seguir sintiendo,
seguir amando,
seguir viviendo…

Del poeta en la sombra Peter Punk, que ha tenido a bien volver enviar otro ramillete de versos.

«Si tengo que morir, que sea un cuento», último poema de Refaat Alareer

Editor for book Gaza Writes Back
Si tengo que morir,
tú debes vivir
para contar mi historia,
vender mis cosas,
comprar un pedazo de tela
y unas cuerdas
(que sea blanca con una cola larga)
para que un niño, en algún lugar de Gaza,
mientras mira fijamente al cielo
esperando su padre, que se fue en un resplandor,
—y no se despidió de nadie,
ni siquiera de su carne,
ni de sí mismo—,
mire la cometa, mi cometa que tú hiciste,
volando alto
y crea por un instante que un ángel está allí
trayendo de regreso al amor.
Si tengo que morir,
que traiga esperanza,
que sea un cuento.

Último poema del poeta y activista palestino, Refaat Alareer (Shuja’iyya [Palestina], 23-9-1979 – Gaza [Palestina], 6-12-2023). Refaat fue asesinado en el bombardeo de la casa de su hermana en Gaza, en la que se había refugiado después ser avisado por la inteligencia israelí de que iba a ser matado

Mi «Paisaje interior» continúa asomándose al exterior

Un poemario de bolsillo par aliviar dolencias sentimentales

Paisaje interior (Loto Azul, 2024),

Si quieres puedo enviarte un ejemplar firmado. Escríbeme a eldeliriodelapalabra@gmail.com

Mi «Paisaje interior» se asoma al espacio exterior

Un retrato poético esbozado con sutiles pinceladas de color y gruesos trazos de pasión con el que su autor saca a la luz el intrincado paisaje emocional por el que siente que discurrió buena parte de su vida. Como si fueran lienzos blancos y traslúcidos, en sus páginas dibuja con pinceles disfrazados de versos poemas de última hora que hablan de la infancia en tardes de ensueño; de tiempos y lugares sin retorno; de sueños al borde del precipicio; de jinetes del alba cabalgando a lomos del viento; de naufragios en un mar de dudas; de vaivenes al cálido abrigo de la noche; del amor ausente que partió con billete de ida pero no de vuelta; de la pasión que disipó la niebla que no dejaba otear el horizonte…

Paisaje interior. Poemas de última hora (Loto Azul, 2024)

De venta en internet y librerías bajo demanda

PD
Si quieres, puedes recibir un ejemplar firmado por el autor.
Correo de contacto: eldeliriodelapalabra@gmail.com

«Lágrimas de un pueblo herido», de Fatma Galia

Lágrimas, lágrimas,
lágrimas de un pueblo herido 
por caravanas de tanques y cañones 
que sembraron un bosque de bombas y muertes.
Gritos de senderos ensangrentados, 
mujeres aterradas y sin ayer,
mezquitas derrumbas por peregrinos sin piedad.
Lágrimas de un pueblo herido 
por pajares de fuego y balas de veneno.
Palomas mensajeras de paz que vuelan
sobre el desierto deprimidas y sin silbido
en duelo al mártir caído.
Llantos de niños huérfanos 
y madres viudas que perdieron al ser querido.
Lágrimas de un pueblo herido 
derramadas en tierras extrañas.
Almas inocentes sufridas por el destierro y la guerra del olvido.
Héroes, héroes invictos que sólo su voluntad 
y esperanza han sobrevivido.
Lágrimas, lágrimas,
lágrimas de un pueblo herido.


Fatma Galia M. Salem, periodista, escritora y poetisa saharaui. Una luchadora por la dignidad de las mujeres. Su lema: «Si un pueblo quiere existir no puede prescindir de las mujeres. ¡Juntas podemos!».