Me enamoro

Me enamoro del aire,

del viento que agita mis sueños,

de un espacio de cielos abiertos,

de una noche de fuego ardiendo,

de una mujer revolviéndose

como un mar de confusión.



Me enamoro del tiempo

que el tiempo no alcanza,

de trigales sembrados de rosas,

de horizontes que no llego a ver,

de una mujer distante

habitando el vacío.



Me enamoro de un quejido,

de la voz del silencio,

del orgullo del destino,

de la quebrada de la vida,

de una mujer de fuego

que abrasa mis sentimientos.



Me enamoro de la ansiedad,

de un clarear de ojos cerrados,

de una farsa simulando ser verdad,

de una duda inocente,

de una mujer amiga,

amante ajena.



Me enamoro de un instante,

de un instante me apasiono,

de un vano querer,

de un camino intrigante,

de una mujer que sufre,

que lamenta por otro ser.



Me enamoro de la espera,

de una senda sin retorno,

de un susurro al corazón,

de una puerta entreabierta,

de una mujer oculta

que no acierto a descubrir.



Me enamoro de una sombra,

de un sollozo escondido,

de un perfil impenetrable,

de un encuentro perdido,

de una mujer jugando a ser tuya,

para acabar siendo nada.

«Urgencias», crónica de un amor anunciado

Urgencias es una sencilla historia de amor con aspiraciones a convertirse en un emotivo cuento de hadas. Con una España de los 50 más onírica que real como telón de fondo, la novela es un cálido y apacible viaje sentimental de ida y vuelta que discurre de la mano de Manuel y Agustina, sus dos protagonistas casi únicos, a quienes el destino ha sentenciado a vivir eternamente juntos y para los que la vida el uno sin el otro no tiene sentido. Si se tratase de una película, podría decirse que Urgencias en un completo flashback, en el que cada capítulo es un largo plano secuencia sin solución de continuidad.

De qué va…

Manuel, a quien sus más de ochenta años hacía tiempo que le venían pasando factura, ingresa con una dolencia cardíaca en el servicio de Urgencias del Hospital Virgen los Milagros, como tantas otras veces, por lo demás. Para él, sin embargo, ese es el menor de sus problemas. Y es que, desde que llegó en compañía de su esposa, no ha vuelta a verla ni a saber de su paradero. Mientras se resuelve el enigma de su extraña desaparición, por su cabeza comienzan a desfilar todos esos momentos, dulces y amargos, que ha compartido con su mujer desde el mismo día que la conoció, un Domingo de Ramos, a la salida de la iglesia de Nuestra Señora de la Misericordia: el inesperado y mágico escenario en el que comienza esta historia de amor al que sus corazones sentenciaron, ya desde su más tierna adolescencia, a cumplir una condena de una eternidad y un día.

Urgencias (Libros Indie, 2023)

Balada de amor intenso

Una vereda sin rumbo ni sentido, 
amor ciego y desbocado, 
amanecer de mañana intensa. 
Reflejos de luz que desnudan su alma 
en cada bocanada de aire 
y brillan con pasión infinita, 
dibujando el cálido resplandor 
de un cielo teñido de flores 
anaranjadas y verdes, 
deshojándose en la nada
como pétalos de escarcha.

La fuente y el grillo entonan 
su canto juguetón de agua y aviso. 
El rostro frío y siete miradas 
tratan de hablar sin saliva ni lengua. 
Hubiera dado el mundo, 
el cielo y un pozo claro, 
la historia del hombre, 
la estrella y el horizonte 
por saber si aquel cuerpo 
de perfil ardiente, 
de mirada oscura, 
sentía como yo siento, 
amaba como yo amo…

Sin ti

Ilustración: Alina Louka. Galeria Wanda Willam
Aún me siento palidecer
cuando me miras,
como un huracán 
envuelto en luces blancas.

Sé que la noche es tuya
y sin embargo trato fugazmente de apresarla
subido a los vientos cálidos de tu cuerpo.

Me dejo llevar en el fondo de tu espuma brava,
cuando a borbotones se desata 
desde la entraña de ese pozo misterioso y negro
que en ti se agita y duerme.

Todavía amanezco en tu luz,
y muero en tu ausencia.
Te digo que eres el alma de las cosas
y la esperanza que asciende por mis venas
como un arrullo encendido
acunando la locura que me hiere.

Sin ti no existe la espera ni el deseo;
ni las voces del alba ni los sueños
que en mí se enredan
bajo el palio oscuro
de la madrugada eterna.

Por ti lucho en el infierno,
en el fuego ardiente y crepuscular,
en el vértigo imparable de las horas,
en el laberinto de la razón y la duda.


Junto a ti descubro los enigmas del aire,
las fuerzas que me alientan
en el camino hacia la felicidad,
el silencio que calla
en el paraíso de tus labios.

Sin ti se desangraría 
el tímido corazón que late temeroso
acurrucado en mi pecho.

Sin ti mi vida, enloquecida y muda,
sucumbiría presa del miedo
a no tenerte.

«Travesía sentimental», obra nominada a los premios Cordel D’Prata

Mi poemario «Travesía sentimental» ha sido nominado por la editorial portuguesa Cordel D’Prata, en la categoría Elección del Lector, para sus premios de este año, cuya gala, como siempre, tendrá lugar en Lisboa el 30 de septiembre.

Claro que, para ganar en esta categoría, necesito que alguien vote por mi libro en cordeldeprata.es/galadelosautores

¿Te animas a hacerlo?

PD

Por si te interesa saberlo, así fue la gala del año pasado:

«Cartas para ti»

En este libro, cuyos beneficios irán destinados a la Asociación Entrelibros, encontrarás una recopilación de las mejores cartas recibidas en el concurso con el mismo nombre convocado por @TuMiPoema y Ediciones Passer. Entre ellas está mi sencilla y emotiva «Carta a Ana Mari», cuya selección celebré con una enorme alegría.

Esta preciosa antología epistolar puede ya está a la venta en Amazón y en la web de la editorial Ediciones Passer.

Precipicio

Tantas y tantas veces
me asomé al precipicio,
que me cuesta entender
por qué no oteé el vacío.

Allí en las alturas,
en una cima sin cielo,
solo me cabía la voluntad
de perecer en el destierro.

Abandonado a mi suerte,
nadé a contracorriente,
alcé el vuelo sin destino alguno
a lomos de un viento gélido.

Suspendido en el tiempo,
sentí la fragilidad de la vida,
la fuerza que domaba
mi indomable espíritu.

En el árido solivianto 
que a diario me atenazaba
no supe encontrarme de frente
con el coraje que me despertara.

Navegando a la deriva
en un océano que me arrastraba,
naufragué en los confines 
de una isla infinita.

Perdí el sentido del espacio,
la dimensión del instante
y me acurruqué en mí mismo
buscando un consuelo estéril.

Poema incluido en el poemario inédito «Paisaje interior», que pronto verá la luz.