Si este verano te apetece degustar un poco de poesía, en la web de la editorial, Cordel D’Prata, puedes encontrar este viaje poético emocionante y emocional con un 40 % de descuento. Si fuera una película poética, podría decirse que se puede comprar «por un puñado de versos».
No encontré la luz
que buscaba en Granada,
la luz dormida,
doliente y gélida del alba,
la luz de la muerte,
tan amarga y callada.
No hallé las sombras
ciegamente asomadas
ni los negros ojos del tiempo
que tímidamente me miraban.
No vi la pasión oscura
sin sentido ni alma,
como una voz terrible
que no grita ni habla.
No pude adentrarme
en los vacíos inertes de Granada
ni ver perdidos mi amor,
mi dulce miedo y mi esperanza.
Al atardecer, al filo mágico de la duda,
herido por sus ardientes espadas,
sentí crecer la vida,
la larga huida de mis fantasmas,
la frontera que firme permanece
entre el todo y la nada.
Atardeciendo en tus brazos,
en tu recóndita impaciencia, Granada,
supe que tu cegadora luz
era incandescente y dorada.
En memoria de Clara Campoamor, María Zambrano, Rosalía de Castro, Concepción Arenal, Matilde Landa, Emilia Pardo Bazán, Victoria Kent, Federica Montseny… y tantas y tantas otras combatientes que lucharon, y continúan luchando, para que las mujeres sean libres.
Cuando se aviva la memoria, a veces afloran emotivos recuerdos que es preciso dibujar con palabras trazadas con versos. Solo así se puede esbozar esa travesía sentimental por la que nuestras vidas discurren sin que nada pueda hacerse para impedirlo. Por el camino asoman evocaciones dulces y amargas, tristes y felices, tibias y apasionadas, olvidadas e imborrables, efímeras y perennes, pero todas ellas forman parte de nuestro particular itinerario, así que resulta imposible abandonarlas a su suerte en cualquier cuneta del camino ya recorrido o todavía por recorrer. En esa vibrante tarea andan enredados los poemas de última hora recopilados en este poemario, que, como su propio título declara abiertamente, son el retrato descarnado de la personal travesía sentimental de su autor.
«Travesía sentimental» es poemario intimista y de ágil lectura, que retrata la personal travesía sentimental de su autor. En él José Molina ha reunido poemas de «última hora», lo que le reconcilia de lleno con su faceta literaria más enraizada, que bebe de las fuentes clásicas de la poesía, desde Juan Ramón a Lorca, de Rosalía a Salinas. Un libro necesariamente dirigido a lectores ávidos de versos, pero también a iniciados en el intricado universo poético.
Cómo duele el llanto desesperado que emerge como alma en pena desde las profundas entrañas de la tierra, sin que nada pueda hacerse por restañar sus heridas de muerte.
Cómo aterra escuchar en la lejanía voces apresadas entre piedras y barro que se van apagando hasta quedarse mudas, esos corazones que se van agrietando hasta perder el último de sus latidos.
Cómo aflige no poder apiadarse de los que claman un hálito de esperanza allí donde no existe el derecho a vivir, solo el derecho a morir en agonía en brazos de un temblor aciago.
Cómo espanta observar impotentes las vidas que se derrumban en un abrir y cerrar de ojos, las que tanto costó construir con sangre, sudor y lágrimas.
Cómo sonroja sentir el dolor ajeno desde la más remota distancia, sin poder mover una sola mano ni borrar allá donde esté escrito que deban pagar justos por pecadores.
Cómo atormenta observar entre tinieblas cómo se quiebran sueños sin cumplir, secarse sollozos que ya no consuelan, pedir a gritos que alguien los salve, que su dios lo ha abandonado a su suerte.
Cómo angustia ver desplomarse el paraíso y convertirse en un infierno letal en el que arden cuerpos y almas, gentes a las que la miseria condenó a vivir en el destierro y morir bajo tierra.
Cómo estremece sentir que el tiempo se acaba, que el reloj de la vida se detiene, que hay luces que lentamente se apagan y criaturas que se consumen sin que nadie pueda rescatarlas.
«Punto de avituallamiento», un sofocante periplo familiar a Cádiz pasando por Sevilla como punto necesario de avituallamiento, es el irónico y desenfadado relato («basado en hechos reales») con el que he sido finalista del VI Premio Internacional de Relatos Cortos Ciudad de Sevilla. Este y todos los demás relatos seleccionados entre los casi cuatrocientos originales recibidos —además, por supuesto, del relato ganador, «La madrugada del diablo»— están recogidos en este precioso libro publicado por la editorial Samarcanda, que ya está a la venta.
En ese largo y sinuoso camino por el que va discurriendo nuestra vida, hay veredas desiertas y campos sembrados de relucientes amapolas; tristezas que nos descarnan y alegrías que nos reconfortan; anhelos dormidos y sueños despiertos; desengaños que nos hieren y amores que nos resucitan; besos robados y caricias devueltas. La cara y el envés, el delirio y la razón que se cruzan a nuestro paso sin avisarnos, dejándonos a merced de la casualidad o del destino.
Como sugiere el título de este poemario, «Reverso y anverso» (Libros Indie, 2022), en él hay un ramillete de poemas de ida y vuelta que apremiaba escribir para que lo que intentan expresar no se perdiese en la intrincada metáfora de los sentimientos. Todos ellos discurren en paralelo a esa travesía emocional de encuentros y desencuentros por la que deambulamos a ciegas, de noches a la intemperie y de mañanas a cubierto, de soledades que nos vacían y de compañías que nos dan refugio, de tiempos erráticos de infortunio y de momentos de felicidad infinita.
«Reverso y anverso», según Omar Jerez
«Soy consciente que estoy ante una joya pulida y sutilmente cuidada. Me ha sucedido que puedo abrir “Reverso y anverso” en cualquier página y volver a escucharme decir: ¡Esto es una delicia para todos los sentidos! José Molina Melgarejo no tiene nada que demostrar. Tiene oficio y una madurez intelectual de la que aprendo con entusiasmo.
El epílogo de Federico García Lorca cierra con broche de oro una obra que sabes que emociona, que te alienta a seguir cuestionando, a seguir leyendo y, sobre todo, a amar la forma de escribir de José Molina Melgarejo».
Mañana de domingo no es una novela histórica, de suspense, de ciencia ficción o de aventuras. Solo es un sencillo relato sentimental de dos personajes cuyas historias personales se van narrando de forma alternativa a lo largo de todo el libro, y cuyo punto de encuentro, así como la relación de ambos con el pequeño Julio, el personaje con el que arranca la novela, únicamente se desvela al final de la misma. Así que tendrá que ser el propio lector quien tenga que encontrar la salida a este conmovedor e intimista laberinto que propone Mañana de domingo.
De qué va… El pequeño Julio, un niño de once años para el que la felicidad solo dura diez minutos, es el hilo conductor de esta historia de ida y vuelta, de encuentros y desencuentros, en la que Manuel y Amelia, sus dos principales protagonistas, emprenden en paralelo un azarosos proceso de iniciación a la vida sin saber muy bien cuándo ni por qué comenzaron ese camino sin rumbo fijo, qué les aguardará durante el tránsito de la inocencia a la madurez o si alguna vez conseguirán llegar al final de su particular viacrucis. En ese recorrido emocional, que puede discurrir en cualquier tiempo y lugar, lo único que comparten desde la distancia es la soledad, la incomprensión y la honda sensación de abandono.