«Ha venido la primavera con su olor a Nicaragua», de Ernesto Cardenal

Ha venido la primavera con su olor a Nicaragua:
un olor a tierra recién llovida, y un olor a calor,
a flores, a raíces desenterradas, y a hojas mojadas
(y he oído el mugido de un ganado lejano…).
¿O es el olor del amor? Pero ese amor no es el tuyo.
Y amor a la patria fue el del dictador: el dictador
gordo, con su traje de sport y su sombrero tejano,
en el lujoso yate por los paisajes de tus sueños:
él fue el que amó la tierra y la robó y la poseyó.
Y en su tierra amada está ahora el dictador embalsamado
mientras que a ti el Amor te ha llevado al destierro.

Ernesto Cardenal (Granada [Nicaragua], 20-1-1920 – Managua [Nicaragua], 1-3-2020)

Te espero en la Feria del Libro de Vallecas

Conviene aclarar que el que firma ejemplares es el de la foto; o sea, un servidor. El del dibujo que anda curioseando es un tal Salvador, al que la Feria quiere homenajear, pero que no sé qué «pinta» ahí.

¡Con él llegó el escándalo! Bueno, en realidad con mi libro debajo del brazo, Urgencias (Libros Indie, 2023), la crónica de un amor anunciado en una España de provincias aún en blanco y negro. Una sencilla historia sentimental, para aliviar emociones a flor de piel.

«A Diego Rivera», de Frida Kahlo

Frida Kahlo *gelatin silver print *Oct. 16 / 1932
Nada comparable a tus manos,
ni nada igual al oro-verde de tus ojos.
Mi cuerpo se llena de ti por días y días.

Eres el espejo de la noche.
La luz violeta del relámpago.
La humedad de la Tierra.
El hueco de tus axilas es mi refugio.

Toda mi alegría es sentir
brotar la vida de tu fuente-flor
que la mía guarda para llenar
todos los caminos de mis nervios que son los tuyos,
tus ojos, espadas verdes dentro de mi carne,
ondas entre nuestras manos.
Solo tú en el espacio lleno de sonidos.

En la sombra y en la luz;
tú te llamarás auxocromo, el que capta el color.
Yo cromóforo, la que da el color.

Tú eres todas las combinaciones de números. La vida.

Mi deseo es entender la línea, la forma, el movimiento.
Tú llenas y yo recibo.

Tu palabra recorre todo el espacio y llega
a mis células que son mis astros y va
a las tuyas que son mi luz.

Extracto de una de la cartas enviadas por Frida Kahlo a su marido y también pintor Diego Rivera

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón (Coyoacán, Ciudad de México (6-7-1907 - 13-7-1954)

Hiba Kamal Abu Nada, último poema

La noche es oscura, 
excepto por el brillo de los misiles;
silenciosa,
excepto por el sonido del bombardeo;
aterradora,
excepto por la promesa tranquilizadora de la oración;
negra, excepto por la luz de los mártires.
Buenas noches.

Hiba Kamal Abu Nada (La Meca, 24-6-1991 – Jan Yunis, Franja de Gaza, 20-10-2023), poeta y novelista gazatí, murió durante el bombardeo israelí contra la ciudad de Jan Yunis, en Gaza. Este es el último poema que escribió, aunque, un día antes de su muerte, también dejó escrito: «Si morimos, sepan que estamos satisfechos y firmes, y digan al mundo, en nuestro nombre, que somos personas justas, del lado de la verdad». 

Todo

Beber la luna
que tiembla en tu vientre,
la desnuda noche
que en ti se estremece.

Aclarar las sombras
con la estrella de tus aguas,
y morir en el llanto
que gritan tus lágrimas.

Soñar el sueño de tu sueño,
y besar un alba
creciendo en tus labios
como un suspiro en llamas.

Sentir las rosas
que inundan tu cuerpo,
las calladas olas
que desatan tus vientos.

Acariciar el vértigo
de tu mirada furtiva,
y aspirar el aliento
que desprende tu vida.

Poema incluido en el libro Del amor y otras locuras (Seleer, 2021)

«Tonalidades de la ira», de Rafeef Ziadah

Rafeef Ziadah, activista y poeta palestina
Permíteme que hable en mi lengua árabe
antes de que también ocupen mi lengua!

¡Permíteme que hable en mi legua materna
antes de que también colonicen su memoria!

Soy una mujer árabe de color,
y venimos de todas las tonalidades de la ira.

Todo lo que mi abuelo quería era
despertarse al alba y ver a mi abuela rezar de rodillas,
en una aldea escondida entra Yaffa y Haifa.

Mi madre nació bajo un olivo,
en una tierra que, como dicen, ya no es mía.

Pero yo atravesaré sus barreras, sus puestos de control,
sus malditos muros de apartheid, y retornaré a mi patria.

Soy una mujer árabe de color
y venimos de todas las tonalidades de la ira.

Tú has oído ayer gritar a mi hermana
al dar a luz en uno de sus puestos de control,
con soldados israelíes buscando entre sus piernas
a su próxima amenaza demográfica,
su hijita llamada Yanín.

Tú has oído gritar a Amni Mona
tras los barrotes de su prisión mientras gaseaban su celda:
«Estamos volviendo a Palestina!».

Soy una mujer árabe de color
y venimos de todas las tonalidades de la ira.

Pero tú me dices que este útero que hay en mi interior
sólo te traerá tu próximo terrorista,
usando barba y blandiendo una pistola,
con turbante y negro como la arena.

Tú me dices que mando a mis hijos a morir,
Pero son vuestros helicópteros y F-16 los que están en nuestro cielo.

¡Vamos a hablar sobre el asunto del terrorismo un segundo!

¿No fue la CIA la que mató a Allende y Lumumba
y quien primero adiestró a Osama?

No fueron mis abuelos
quienes corrían como payasos,
con capas y capuchas blancas en la cabeza
linchando a los negros.

Soy una mujer árabe de color
y venimos de todas las tonalidades de la ira.

“¿Quién es esa mujer morena gritando en la manifestación?”.
¡Perdón! ¿Es que yo no debería gritar?

He olvidado ser tú siempre orientalista sueño, genio en una botella,
bailarina del vientre, joven de harén, mujer árabe de voz suave
que dice: Sí, señor, no señor.

¡Gracias por los sándwiches de manteca de cacahuete
que deja caer sobre nosotros tu dueño de los F-16!

Sí, mis libertadores están aquí para matar a mis hijos,
y llamarles «daños colaterales»

Soy una mujer árabe de color
y venimos de todas las tonalidades de la ira.

¡Así que déjame decirte que este útero que hay en mi interior
sólo nos traerá un próximo rebelde!

Tendrá una piedra en una mano y una bandera palestina en la otra.

Soy una mujer árabe de color.
¡Cuidado, cuidado con mi ira!

Rafeef Ziadah (Beirut, Líbano, 1979), periodista, poeta y activista de los Derechos Humanos de ascendencia palestina, escribió este poema durante el bombardeo a Gaza en diciembre de 2008.

«Sensaciones», de Nicanor Parra

I. ENSUEÑO
Los ojos rebosan de plumas cansadas
y yo voy dilatándome
cual la niebla olorosa se dilata en la sombra.
Los caminos se están diluyendo en los parques
y una acequia está quieta.
Yo no sé si es que parto o que llego
si es que hablo o que callo.
En las puertas distantes y opacas
los amigos de antaño
se están envolviendo en la tenue penumbra
de las plumas que llueven.
Hay paisajes de bronce en los charcos
y en los acantilados
suenan rondas de niños de palo
y de niñas de mármol.
Caminando por las avenidas y llanos
yo dejé mis recuerdos guardados
en los charcos de bronce.
Me quedé con la risa brincando
en la lágrima helada
mientras cruzan la tenue penumbra
los amigos de antaño.
Entretanto le busco el manubrio
a mi bicicleta
que da volteretas de cien pejerreyes
sobre un cometa torcido.
He llegado cargado de plumas risueñas
al portón de mi casa.
Y no sé si volver o quedarme
si quedarme o seguir.
Yo me siento bajo un eucaliptus
mientras pasa a mi lado
equilibrando un remolino en la cabeza
una gallina de cristal.
Mi madre me trae en tres ampolletas de plumas
un puñado de pepas menudas.
Yo me vuelvo hacia atrás.

Nicanor Parra (San Fabián de Alico, Ñuble [Chile], 5-9-1914 – La Reina, Santiago [Chile], 23-1-2018)