Nada

Para leer…

Regresan de la nada más absoluta
a la nada más cruel y devastada,
sin nada llevando entre sus manos,
sin nada prendido en sus corazones,
solo heridas que nunca cicatrizan,
que nada de cuanto poseían se llevaron,
si es que algo tenían que no fuera nada
antes de ser a la nada exiliados.
Nada traen al lugar del que partieron,
nada van a encontrar cuando a él arriben,
solo un cementerio de escombros,
una inmensa ciénaga de sangre.
Les han arrebatado todo, y nada les queda,
ni siquiera ese poco de nada que poseían.
Ahora, aún menos que nada tienen,
ni tierras, ni casas, ni seres queridos,
nada ni nadie en los que refugiarse,
ni unas semillas de algo o de nada
con las que sembrar un poco de vida.
Ya ni recuerdos ni esperanzas atesoran,
tampoco ese desolado paisaje entre rejas
en el que malvivían a cambio de nada,
en el que malvivirán tendidos sobre la nada.
Sus vidas están destrozadas y vacías,
sin nada que echarse a la boca
ni nada en lo que poder creer,
nada con lo que poder soñar,
que nada fueron alguna vez,
nada son hoy ni serán mañana,
si es que nada lo remedia.

A los gazatíes desplazados que regresan a su tierra, en la que ya no tienen nada

Para escuchar…

Entrevista en «Palabra que dormía»

Ya está en el portal de YouTube de la revista y editorial de literatura y arte Palabra que dormía la bonita entrevista que en su día me hizo Diana Forte, en la que, por supuesto, hablamos de poesía y especialmente de mi último poemario, Más que palabras (Ediciones Rilke, 2025).

«Mi sed se quedó sin agua», de Juan Martín

Para leer…

Y hasta se apagó la luna.
Y hasta mi estrella... perdía.
Y hasta el canto de los grillos
con mi pena enmudecía.

¿Dónde está ese resplandor
que en el agua se veía?
¿Dónde está mi luz de estrella
que me alumbra cada día?
¿Y dónde están las dulzainas
que por las noches sentía?

La ceguera de mi mente,
el silencio del corazón,
y los brotes de mis venas
me hacían perder la razón.

Mi instinto vagando en pena
corría por el Albayzín.
¿Dónde estás, mi reina mora,
como hurí de mi jardín?

Aquellas noches... la luna,
al mirarnos sonreía.
¡Sabiendo... lo que sabía!

Fuiste tú aljibe de agua
que pa mi sed... yo bebí.
¿Dónde estás, mi reina mora,
como hurí de mi jardín?

Para escuchar…

Del poemario Desde mi Alma (Ayuntamiento de Monachil, 2012)

Juan Martín Melgarejo (Granada, 1939) es un poeta de largo recorrido, aunque él no quiera reconocerlo, pero su amplia bibliografía y su florido ramillete de poemas le desmienten. Doctorado en las calles del granadino barrio del Albaicín, siempre con la poesía como telón de fondo, era inexcusable no invitarlo a este modesto blog, que lo recibe con los brazos abiertos.

Derecho a matar. Poema de la vergüenza

Para leer…

¿Quiénes se arroban el derecho a matar,
a sangre fría y sin razón alguna,
con armas cargadas de hambruna,
con hambre preñada de balas?
¿En qué bandera manchada de sangre
se atreven sin una pizca de lástima
a envolver a víctimas inocentes que malviven
a cielo descubierto y en tierras maltrechas,
sin nada que echarse a la boca,
con el corazón y las manos vacías?
¿Qué ley humana o divina les asiste
a descerrajar vidas que no les pertenecen,
pero las hacen suyas en nombre propio,
cual cobardes que créense valientes?
¿En nombre de qué Dios asesinan,
laceran cuerpos y desangran almas
con una hiriente crueldad,
como si fuesen fardos de paja
que nada valen ni merecen,
que pueden abrasarse por completo
con una chispa de fuego enemigo?
¿Con qué despiadada inclemencia
acallan voces que claman seguir existiendo,
tan solo eso, únicamente eso?
¿Qué otra cosa han de pedir,
si ya nada más poseen,
que todo les ha sido arrebatado,
fusil en mano y a punta de pistola
para que no hayan de defenderse,
que a eso tampoco les alcanza el derecho?
¿Qué mente enajenada sentencia a muerte
a criaturas aún sin conciencia,
culpables del flagrante delito
de vivir donde no debieran hacerlo?
¿Qué aterradora locura es esa
de condenar a vivir en el infierno
a quienes creían que existía el paraíso
bajo un techo y entre cuatro paredes?
¿Por qué se esconden y enmudecen
los que debieran detener esa masacre,
dejando que sean gentes a pie de calle
las que desesperadas griten y voceen
¡QUÉ PARE YA ESTA BARBARIE!?
¿Por qué no déjase de matar sin sentido,
que todas las vidas valen lo mismo,
aunque algunas han sido cercenadas
asestándoles dos disparos por la espalda,
que, a la hora de matar a traición,
no hay leyes ni reglas que valgan?

A las víctimas inocentes de Gaza, a las que les han robado el derecho a seguir viviendo

Para escuchar…

«La inesperada», de María Beneyto

Era Eva, su infancia nunca usada
emergida del polvo de los astros
Eva la niña, corazón de selva,
selvática pastora de alimañas…

(De Vida anterior)

Eva la niña, nacerá del viento
y del amanecer
cuando se acabe
el tiempo, y el tiempo vuelva
a encarnarse en el sol.
Vendrá ilesa
y, a través de su infancia nunca usada
descenderá, pausada, del asombro.
Flores flotantes, casi aves, lirios
alados, le darán soporte
donde apoyar su luz.
Nadie la espera.
Nadie sabe que está, cerca, aguardando.
Nadie
sabe que va a existir.
(Yo lo sé, porque vino a ser soñada
por mis horas de ausencia,
esas que se me llevan y aproximan
al corazón astral.)
Y vendrá a ser la niñez del mundo
que la gran creación conserva intacta,
embrión de criatura
total,
alevín de mujer, presagio, magia,
y esperanza,
esa esperanza otra
por estrenar,
desconocida y libre…
Cuando se acabe el tiempo.
Este tiempo, esta extraña aberración que se va
a lo oscuro, a morir,
como una fiera herida
va al osario.
El tiempo que dará la mano a otro
sucesivo, de dulces manantiales,
cuando ella ponga el pie en el aire, lúcida,
trasportando la paz.
Sí, nacerá. Y muy pronto.
Observa el vientre de la tierra, tenso,
cómo late impaciencia
ocultando arboledas, bosques, flora
de inédito color intermitente,
que serán dados a nacer con ella.
Ha de llegar riendo,
y con su risa
incendiará la luz.
Seres ocultos
de los que ahora tienen miedo y guardan
en su voz musical
pájaros nuevos,
la predicen, y en nombre suyo intentan
ser,
atreviéndose a izar la melodía
que avisa la llegada de la noche
en los veranos plácidos, inmunes
al desamor.
Vendrá, Eva, la inédita, la otra,
la anterior, y con ella
bajarán las montañas a las simas
del mar, de donde fueron arrancadas,
y lo harán en silencio, porque todo
encontrará el lugar de sus ausencias
en la mañana que la traiga
-extraiga-
del viento, de la aurora
y del cósmico amor que la retiene
y no la deja ir.
Vendrá, y el día encontrará su origen,
su pérdida, su olor a madreselvas,
su música olvidada, su reverso.
Eva la niña ayudará a la vida
y todo lo nonato
nacerá con ella.

De Hojas para algún día de noviembre (1993)

María Beneyto i Cuñat (Valencia, 14-5-1920 o 1925 – Valencia, 15-3-2011), poeta y novelista, una destacada representante de la poesía española de posguerra.

Imborrable

Ilustración de Eugenio Rivera
En esta gélida tarde
henchida de ausencias,
dudas y silencios,
trato de borrar
de mi frágil memoria
las cosas que sufrí de lejos,
aquello que me hirió de cerca.

En estas horas
sin medida ni distancia,
lo que no logro es olvidarme
de tu cuerpo vestido
de luna blanca,
de tu pelo teñido
de noche oscura.

En estos minutos perdidos
en la inmensidad del tiempo,
no puedo vaciar de mi alma
tus pupilas vertiendo
océanos de estrellas,
tu boca empuñando
rosas de rojo ardiente.

En estos segundos
que me hierven por dentro,
no consigo extraer
de lo más hondo de mis entrañas
la sedosa dulzura
de tu mirada insondable,
el eco de tus palabras
susurrándome al oído.

En estos instantes
que no empiezan ni terminan,
en el aliento de mi memoria
solo me queda el resplandor
de tu pecho ceñido al mío,
el suave tacto de tus manos
prendidas en las mías.

Del mi poemario Reverso y anverso. Poemas de largo recorrido (Libros Indie, 2022)

Recital-presentación de «Más que palabras»

El pasado miércoles 17 de septiembre se celebró, en el Bar Aleatorio de Madrid, el recital-presentación del poemario Más que palabras, de José Molina Melgarejo. El autor estuvo acompañado por Eugenio Rivera, reconocido maestro de ceremonias y autor de algunos de los poemas que se leyeron durante el mismo, así como por Elda Hidalgo, rapsoda oficial del reino, que dio voz a casi todos los versos en una atmósfera íntima y cercana. Un evento literario que se convirtió en una velada memorable para los amantes de la poesía, y en el que las palabras trascendieron las páginas impresas para cobrar vida a través de la voz y la interpretación.

Soneto de la gente de mal hablar y peor discurrir

Escúdase el que de talante carece
en mofas, injurias y malas artes,
que de todo créese juez y parte,
aunque de seso mucho desmerece.

Falto de razón y entendimiento anda,
de ahí la deriva de su extremado afán
por mostrar sus altas dotes de gañán
con un tono de algazara y parranda.

Quien de un poco de intelecto escasea
más prefiere recurrir a la afrenta
que al parvo raciocinio que posea.

Si a insultar y menospreciar se acoge,
en nada débele luego de extrañar
que los ofendidos con él se enojen.


Mal asunto este de las gentes de mal hablar,
que créense con pleno derecho a ultrajar,
dado que solo palabras soeces les han de asaltar
cuando trátase de argüir, discurrir y platicar.

Estrambote del estrambote

No menos preocupante resulta recurrir a engaños
con el fin de encontrar en todos ellos el mejor apaño
para no tener que hablar, sino embarrar y hacer daño,
que otros argumentos no hallan para sus sucios amaños.

A los servidores públicos que recurren más a la injuria que al sentido común, más a la falsedad que a la razón

A las puertas de la muerte

Para leer…

A las puertas de la muerte
hay inocentes hincados de rodillas
suplicando unas migajas de vida,
antes de que se la arrebaten
con bombas que sin piedad destruyen
todo cuanto encuentran a su paso.
Con fusiles cargados de odio,
disparando dardos envenenados
que asesinan sin mirar de frente,
a traición y por la espalda.
Con tanques, granadas y metralla,
que apagan las pocas luces
que aún alumbran su cielo,
su media luna herida de muerte.
Con balas que matan de hambre
a seres indefensos perdidos en la nada
que no empuñan armas;
solo esperanzas rotas en mil pedazos,
arrebatadas a punta de pistola,
tan solo corazones devastados,
cuyos latidos ya no se escuchan,
ensordecidos por el crepitar del fuego.

A las puertas de la muerte
hay criaturas sin suelo ni techo,
huérfanos de nombre y de memoria,
rezando para que no se abran,
que en esa tierra hostil que se desangra
la vida ya no vale nada.
En la que nadie sabe si habrá mañana,
que hoy apenas ya si existe
y ayer es un puñado de escombros,
bajo los que permanecen enterrados
recuerdos que no debieran borrarse,
gritos mudos que nadie escucha,
que hay muertes que nadie quiere ver,
que desvían las miradas hacia otro lado
y ciegan a cal y canto la razón y la mente.
Muertes a las que se hacen oídos sordos,
porque molesta escuchar lamentos
que alteran nuestra plácida vida diaria,
esa que por completo desconoce
qué es ser una criatura invisible
llorando de pena y hambruna
a las puertas de la muerte.

A las víctimas invisibles de Gaza, a las que muchos no quieren ver ni oír

Para escuchar…

Recital-presentación de «Más que palabras»

El próximo miércoles 17 de septiembre a las 19:00 horas, el Bar Aleatorio (Calle de Ruiz, 7) acogerá un evento literario que promete convertirse en una velada memorable para los amantes de la poesía. José Molina Melgarejo presentará su nuevo poemario Más que palabras, en un recital que contará con la participación de destacadas figuras del panorama cultural español.

Un encuentro entre voces poéticas

La presentación reunirá a Eugenio Rivera, reconocido maestro de ceremonias y autor de algunos de los poemas incluidos en la obra, junto a Elda Hidalgo, rapsoda oficial del reino, y el propio José Molina, quien dará voz a sus versos en una atmósfera íntima y cercana.

Este tipo de eventos representa la esencia de lo que debe ser la literatura viva: un diálogo directo entre autor y público, donde las palabras trascienden la página impresa para cobrar vida a través de la voz y la interpretación.

La poesía como encuentro

Más que palabras se presenta como un poemario íntimo, tal como sugiere su subtítulo, y la elección del Bar Aleatorio como sede no es casual. Este espacio, conocido por su apoyo a la cultura independiente, ofrece el ambiente perfecto para que la poesía fluya de manera natural y espontánea.

La presencia de una rapsoda oficial del reino como Elda Hidalgo añade una dimensión especial al evento, conectando la tradición oral de la poesía con las nuevas voces contemporáneas.

Una cita ineludible

Para quienes buscan experiencias literarias auténticas, este recital-presentación representa una oportunidad única de acercarse a la obra de José Molina Melgarejo de la mano de intérpretes excepcionales. La combinación de poesía, interpretación y el ambiente acogedor del Bar Aleatorio promete crear una velada en la que, efectivamente, habrá más que palabras.

La entrada es libre hasta completar aforo, y se recomienda llegar con antelación para asegurar plaza en este encuentro poético que marca el inicio de la temporada cultural otoñal en Madrid.

Revista Poesía eres tú