
Para leer…
No relleno páginas en blanco
con un puñado de palabras
descabalgadas y sin argumento.
Relleno con un ramillete de versos
las urgencias que mi alma clama.
No escribo por aquello de escribir
sobre cosas que no requiero.
Escribo porque necesito escribir
sobre aquello que mi corazón
sin falta necesita que escriba.
No entiendo de poemas vacíos
que nada confiesan de cuanto se siente.
Confieso que ejerzo de poeta
porque me urge confesar lo que siento.
En mi urgente acto de confesión
válgome de versos creyéndose prosas,
de prosas soñando con ser versos.
No hallo límites ni distancias
para revelar qué amo o qué desamo,
qué quiero o qué no quiero,
qué olvido o qué recuerdo,
qué lamento o qué celebro,
qué me regocija o qué me daña,
qué consiento o qué desdeño;
revelar que he hallado la felicidad plena
o que solo la he hallado a medias,
que a veces río o de tarde en tarde lloro,
que vivo para vivir o fenezco en vida.
No ejerzo de hacedor de versos
para decir algo que no haya de decir.
Me erijo en aprendiz de poeta
para desvelar mis sentimientos
al dictado de mi conciencia,
al viento vocear las emociones
que me abrasan por dentro.
No, no relleno páginas vacías
con un fardo de palabras
que se esfuman sin decir nada
con un simple soplo de aire.
Con un alarido de versos
relleno los ardientes clamores
que resuenan con estruendo
en lo más profundo de mi alma.
Para escuchar…
Incluido en Más que palabras (Ediciones Rilke, 2025), «un poemario íntimo, en el que las palabras se convierten en vehículo de exploración personal y reflexión profunda» (Revista Poesía eres tú).
Posdata
Desconozco si existe el oficio de poeta como tal o si el poeta no es más un simple escritor tratando, como buenamente puede, de deshojar versos de todos los tamaños y colores. De existir como oficio, desconozco a qué gremio laboral pertenece y si dispone de algún tipo de convenio colectivo al que acogerse. Sea como fuere, este poema describe cuál es mi forma de entender eso de ser poeta; es decir, lo de escribir poesía, que para mí no es otra cosa que expresar lo que siento echando mano de un puñado de versos que intentan decirlo todo. Aunque, para ser sincero, a veces me faltan palabras para hacerlo, porque los sentimientos no siempre son fáciles de confesar y de exhibir en plaza pública.



