
Para leer…
¿Quiénes se arroban el derecho a matar,
a sangre fría y sin razón alguna,
con armas cargadas de hambruna,
con hambre preñada de balas?
¿En qué bandera manchada de sangre
se atreven sin una pizca de lástima
a envolver a víctimas inocentes que malviven
a cielo descubierto y en tierras maltrechas,
sin nada que echarse a la boca,
con el corazón y las manos vacías?
¿Qué ley humana o divina les asiste
a descerrajar vidas que no les pertenecen,
pero las hacen suyas en nombre propio,
cual cobardes que créense valientes?
¿En nombre de qué Dios asesinan,
laceran cuerpos y desangran almas
con una hiriente crueldad,
como si fuesen fardos de paja
que nada valen ni merecen,
que pueden abrasarse por completo
con una chispa de fuego enemigo?
¿Con qué despiadada inclemencia
acallan voces que claman seguir existiendo,
tan solo eso, únicamente eso?
¿Qué otra cosa han de pedir,
si ya nada más poseen,
que todo les ha sido arrebatado,
fusil en mano y a punta de pistola
para que no hayan de defenderse,
que a eso tampoco les alcanza el derecho?
¿Qué mente enajenada sentencia a muerte
a criaturas aún sin conciencia,
culpables del flagrante delito
de vivir donde no debieran hacerlo?
¿Qué aterradora locura es esa
de condenar a vivir en el infierno
a quienes creían que existía el paraíso
bajo un techo y entre cuatro paredes?
¿Por qué se esconden y enmudecen
los que debieran detener esa masacre,
dejando que sean gentes a pie de calle
las que desesperadas griten y voceen
¡QUÉ PARE YA ESTA BARBARIE!?
¿Por qué no déjase de matar sin sentido,
que todas las vidas valen lo mismo,
aunque algunas han sido cercenadas
asestándoles dos disparos por la espalda,
que, a la hora de matar a traición,
no hay leyes ni reglas que valgan?
A las víctimas inocentes de Gaza, a las que les han robado el derecho a seguir viviendo
Para escuchar…








