Quise

 

Ilustración: Alina Louka. Galeria Wanda Willam

Quise decirte adiós sin poder.

Sin decirme nada te siento aún,

cercana, lejos,

inalcanzable, mía,

como vuelo que despega alto

dudando si volverá.

 

Quise olvidar tu pelo y tu mirada,

tus ojos de bruja indiferente,

de criatura amable

que habla de amor sin hablar.

 

Quise contarte mi vida,

mi vida a partir de ti,

mis sueños en ti y para ti.

 

Quise oírte y enmudecer,

como luz que apaga su claridad,

mientras su impulso

se mantiene vivo en la retina.

 

Quise imaginarte como yo quería,

y solo pude suspirar,

sentirme a tu lado

y desear por el resto del tiempo.

Llévate

Llévate mi razón si quieres

o llévate mis sueños.

Si quieres, llévate mi esperanza

o llévate mis anhelos.

 

Llévate mis alas si lo deseas

o llévate mis vuelos.

Si lo deseas, llévate mi destino

o llévate mis silencios.

 

Llévate mi reino si quieres

o llévate mi cielo.

Llévate mis ansias

o llévate mis miedos.

 

Llévate mi pecho si lo deseas

o llévate mi desvelo.

Si lo deseas, llévate mis suspiros

o llévate mi tiempo.

 

Llévate mi vida

o llévate mi cuerpo,

pero no me apreses el corazón

y con él huyas,

que si he de dejar de amarte

prefiero dejar de ser.

Poema incluido en «Del amor y otras locuras» (Seleer, 2021)

En nombre del padre (y VIII)

Nancy Sinatra & Frank Sinatra

Una dueto perfecto

Nadie le dijo a Nancy que fuera fácil ser la hija de Frank Sinatra, uno de los grandes mitos de la historia de la música del siglo XX, y por qué no también de la del cine, teniendo en cuenta los dos Oscar que ganó, especialmente el de mejor actor secundario por su extraordinario papel en De aquí a la eternidad (1953). Sigue leyendo

En nombre del padre (VII)

Juan de Austria, «Jeromín» & Carlos V

Presentación de don Juan de Austria al emperador Carlos V en Yuste (1868), de Eduardo Rosales

Una historia muy «real»

Mucho se ha escrito sobre «Jeromín», aquel niño de «padres desconocidos» que, allá por mediados del siglo XVI, muchos veían corretear por las calles de la localidad madrileña de Leganés, y que con el discurrir del tiempo acabaría convirtiéndose nada menos que en Don Juan de Austria, destacado militar y diplomático que llegó a ostentar los cargos de Gobernador de los Países Bajos españoles y comandante de la Santa Liga de Estados, lo que hizo de él uno de los hombres más poderosos y afamados de su época y hasta un auténtico héroe nacional, dado su decisivo papel en la célebre batalla de Lepanto. Sigue leyendo

En nombre del padre (VI)

Margaret Hilda Thatcher & Alfred Roberts

Margaret Thatcher y su padre Alfred Roberts

A imagen y semejanza

Si hubiese que elaborar una relación de los personajes más influyentes del siglo XX, está claro que en ella no podría faltar Margaret Hilda Roberts; o sea, Margaret Thatcher, como fue popularmente conocida después de adoptar el apellido de su marido, Denis Thatcher, un rico y brillante empresario británico con el que contrajo matrimonio en diciembre de 1951. Sigue leyendo

En nombre del padre (V)

Aleida Guevara & Ernesto «Che» Guevara

Foto: Fundación UMMEP

Amor en la ausencia

Aleida Guevara es una pediatra cubano-argentina a la que su nombre la delata enseguida. Si se apellidara de otro modo, es más que probable que solo supieran quién es las personas de su entorno, o sea, sus familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo. Sin embargo, el apellido «Guevara» hace que de inmediato se la relacione con Ernesto «Che» Guevara, uno de los personajes más emblemáticos del siglo XX, conocido sobre todo por su activa participación en la Revolución cubana, lo que inevitablemente hace que su figura despierte grandes pasiones a favor y en contra. Sigue leyendo

Granada la roja

Yo sé que tienes el cuerpo

tendido bajo la nieve,

la mirada erguida,

los pechos ardientes.

Yo sé que tu pelo verde

se enreda entre vagas sombras,

mientras un fino hilo de agua

recorre tu cuerpo a solas.

Yo sé cómo emerges en la bruma,

izada en un barco de piedra,

surcando el alma de las horas

cuando tu torre de la vela se despliega.

Ya sé que tu boca brama

un grito de espuma roja,

como si te abrieras las venas

con alfileres de nácar.

Ya sé, luz de tinieblas,

cómo el brillo de tus huellas

asustado resplandece

cuando el sueño amargo te desvela.

PD

«La Alhambra y Sierra Nevada», el precioso cuadro que ilustra este poema, es de la pintora británica afincada en España Margaret Merry, cuyos dibujos de Granada pueden verse en su magnífico blog https://paintingsofgranada.wordpress.com

En nombre del padre (IV)

Wolfgang Amadeus Mozart & Leopold Mozart

Ilustración: Leopold Mozart, Wolfgang y Maria Anna (1763), de Louis de Carmontelle

«Mon très cher pére»

Salzburgo, a comienzos de 1760. En esta preciosa localidad austríaca, un niño de apenas cinco años que atiende al nombre de Wolfgang Amadeus Mozart no solo demuestra ser un excelente violinista y, sobre todo, un virtuoso tocando instrumentos de teclado, como el clavicordio, sino que a esa temprana edad ya había compuesto 22 piezas de gran mérito, algunas de las cuales aún se siguen interpretando hoy día. Sigue leyendo

En nombre del padre (III)

Ángela Molina & Antonio Molina

Foto: Sofía Moro

Manantial de vida

«El amor puede más que la muerte y yo le quiero tanto, que lo recuerdo a él como una celebración de la vida». Así se refería, en cierta ocasión, la actriz Ángela Molina a su padre, el cantante y actor Antonio Molina, uno de los grandes ídolos de la música española de los años 50 y 60, y al que, con toda seguridad, muchos aún le siguen reservando un lugar privilegiado en su memoria, donde continuarán resonando canciones suyas como «Soy minero», «La bien pagá», «El agua del avellano», «Adiós a España», «Soy un pobre presidiario», «Camino verde»… y tantas y tantas otras más. Sigue leyendo

En nombre del padre (II)

Jean Renoir & Pierre-Auguste Renoir


Foto: Pierre Bonnard © Musée d’Orsay

Recuerdos imborrables

«En abril de 1915, herido en una pierna por “un hábil tirador bávaro”, Jean Renoir es hospitalizado en París. El joven convaleciente se reúne con su padre, reumático y ya inválido, al que apenas le quedan cuatro años de vida, y se entretienen el uno al otro: “A cambio de mis historias de guerra, Renoir me contaba recuerdos de juventud”. Mucho tiempo después, en 1962, el hijo publicaría sus memorias de estas charlas íntimas: “Con frecuencia me he reprochado no haber publicado las palabras de Renoir nada más morir él. Ahora ya no me arrepiento. Los años y mis experiencias propias me permiten entenderlo mejor”». Sigue leyendo